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Caza ilegal: una amenaza mayor para la vida silvestre que la degradación forestal

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En un estudio reciente, los investigadores utilizaron datos de cámaras trampa para demostrar que la caza ilegal podría ser una amenaza mayor que la degradación forestal para mamíferos y aves terrestres en el Sudeste Asiático.
Eligieron Borneo y la cordillera Annamita (ubicada en la parte continental del Sudeste Asiático), dos espacios de estudio, que tienen hábitats similares.

Durante mucho tiempo, el mundo ha asociado la caída en picada de las poblaciones de vida silvestre del Sudeste Asiático con noticias sobre degradación forestal y con imágenes estremecedoras de tierras deforestadas. Sin embargo, estudios recientes revelan otra práctica humana que estuvo influyendo en la disminución de la cantidad de vida silvestre en estos ecosistemas.

Investigadores del Instituto Leibniz para la Investigación Zoológica y de Vida Silvestre (Leibniz-IZW) en Berlín, en colaboración con WWF-Vietnam, WWF-Laos y el departamento de silvicultura del estado de Sabah, Malasia Oriental, llevaron a cabo un estudio que muestra que la caza ilegal puede ser una amenaza más grande para mamíferos y aves terrestres que la degradación forestal. La investigación, publicada el 30 de octubre en Communications Biology, compara los datos de cámaras trampa de bosques talados en Malasia Oriental con una ecorregión protegida en la cordillera Annamita de Vietnam y de Laos, donde la caza ilegal está descontrolada. Los resultados muestran una pérdida más rápida de especies y de población silvestre en la cordillera Annamita que en Borneo.

Los investigadores eligieron las dos áreas de estudio porque tienen hábitats similares. Sin embargo, su historial reciente tiene diferencias notables. Si bien la tala extendida degradó muchos bosques en Borneo, hubo menos caza en la isla. Por el contrario, la cordillera Annamita sufrió un exceso de caza ilegal, pero la estructura de sus bosques está más intacta.

Tanto la degradación forestal como la caza amenazan la vida silvestre, pero esta última ha alcanzado niveles extremos en los últimos años.

“En un complejo protegido, las Reservas Naturales de saolas en Hue y en Quang Nam, en Vietnam central, los guardabosques recogieron más de 110 000 trampas de alambre en el transcurso de unos años”, escribe en un correo electrónico Andrew Tilker, uno de los autores principales del estudio, estudiante de doctorado en Leibniz-IZW y oficial de especies asiáticas en la ONG Global Wildlife Conservation.

“Eso no condujo a ninguna reducción perceptible en la presión general de las trampas. Es posible recoger cientos de trampas en un solo día, durante una caminata por el bosque. En un área protegida en la que estuvimos trabajando, la gente había cazado todo mamífero más grande que una rata o una ardilla y ahora está ocupada eliminando a los últimos mamíferos pequeños. Es un completo colapso de la fauna”.

La colocación de trampas ha llevado al borde de la extinción a muchas especies que solo viven en la cordillera Annamita, como el saola (Pseudoryx nghetinhensis) y el conejo rayado annamita (Nesolagus timminsi).

Las trampas son tan abundantes como fáciles de construir; por lo general, se utilizan materiales económicos como cables de freno para motos o bicicletas. Los cazadores provienen de comunidades locales, de pueblos de la región y hasta de las grandes ciudades para proveer al floreciente tráfico ilegal de vida silvestre de la zona.

“Hay poca (si es que hay) caza de subsistencia en las Annamitas”, comenta Tilker.

Los cazadores y los comerciantes de vida silvestre pueden enviar a algunas especies de gran valor, como los pangolines, a ciudades más importantes o exportarlas a mercados extranjeros. Pero la mayoría de los animales capturados va a los mercados locales de vida silvestre o se vende directamente a los restaurantes como carne de animales silvestres.

“La carne de animales silvestres es como un símbolo de estatus en Vietnam y en Laos —agrega Tilker—. Básicamente, si eres una persona de clase media o alta en Vietnam y quieres alardear frente a tus amigos, vas a un restaurante donde vendan carne de animales silvestres y pides un plato”.

Confirmar estudios relacionados y sumar información

Una investigación previa en el Sudeste Asiático advirtió de manera similar que la caza es una amenaza mucho más grave que la deforestación y que el uso de trampas está llevando a las especies a su extinción. El estudio actual, en el que los investigadores cuantificaron la gravedad de las amenazas, confirma estos resultados.

“Nuestro trabajo con cámaras trampa, que abarca 1000 km2 (386 mi2) en ambos paisajes [la cordillera Annamita y Borneo], tiene una escala espacial mucho más amplia que estudios previos —escribe en un correo electrónico Andreas Wilting, científico de Leibniz-IZW y coautor del estudio—. Esto nos ayudó mucho para evaluar la biodiversidad a lo largo y ancho de reservas forestales y áreas protegidas”.

Los datos de áreas tan extensas les permitieron a los investigadores calcular qué especies están completamente desaparecidas en una región o existe una cantidad de individuos tan baja que podrían ser consideradas localmente extintas. Wilting agregó que el estudio también muestra que las especies más resistentes a la caza tienen poblaciones menores en los paisajes donde se caza que en aquellos donde se tala.

“Desde una perspectiva ecológica —explica Wilting—, ambos hallazgos son igual de importantes, ya que muestran que es imposible que las especies más resistentes puedan adoptar el rol ecológico de aquellas que desaparecieron porque las especies resistentes también han sido impactadas de manera negativa por la caza”.

Además, el estudio también demuestra que los elementos relacionados con el hábitat que son observados para su comparación, como la cobertura del dosel arbóreo, no son indicadores precisos de la existencia de especies en las regiones donde se caza. Según Wilting, eso significa que algunas especies podrían existir incluso en hábitats para los que son parcialmente apropiadas, siempre y cuando estén protegidas de la caza.

“Tanto desde el punto de vista conceptual como científico, es un descubrimiento importante —explica—, ya que solemos evaluar la distribución de especies según el hábitat apropiado (es decir, la cobertura boscosa), y se ignoran los factores relacionados con la caza en parte porque son muy difíciles de capturar y son específicas de la región”.

“Estos resultados muestran que las concesiones de tala pueden ser refugios seguros para los mamíferos y para las aves terrestres, en especial si se aplican protocolos sustentables de administración de bosques, de acuerdo con los principios de la certificación forestal”, afirma en un comunicado Mashor Mohamad Jaini, director del Departamento de Silvicultura de Sabah.

Igual atención a la deforestación y a la caza

El coautor Benjamin Rawson, director de conservación en WWF-Vietnam, propone una reducción inmediata de la presión antrópica sobre la vida silvestre, en especial la colocación de trampas.

“Es necesario establecer directivas claras y un compromiso político muy alto en relación con los delitos sobre la vida silvestre, ya sean productos de valor como el marfil o los cuernos de rinoceronte para su comercio internacional o el mercado local de carne de animales silvestres, con el fin de asegurar la existencia de estas especies a largo plazo”, escribe Rawson en un correo electrónico.

Tilker sostiene que el problema complejo de las trampas debe ser abordado desde distintos ángulos. La crisis exige una reducción en la demanda de productos de vida silvestre, el refuerzo de la aplicación de la ley en áreas protegidas y la organización de actividades educativas y de divulgación para aumentar la conciencia en la sociedad.

“Sin embargo, creo que se pueden alegar razones para un cambio fundamental de paradigma dentro de la comunidad conservacionista, en el que combatir la caza ilegal sea tratado con el mismo nivel de urgencia que proteger el hábitat del bosque tropical —sostiene—. Durante décadas, la comunidad conservacionista ha puesto el énfasis en proteger el hábitat de la pluviselva como el medio principal para proteger la biodiversidad”.

“Obviamente, esto es importante —agrega Tilker—. Pero solo mantener la cobertura forestal no es suficiente. Es posible tener una pluviselva impecable pero, a pesar de eso, vacía.

Wilting está de acuerdo: “Debemos ver un cambio dentro de la cooperación al desarrollo de gran escala y de la financiación gubernamental para pasar de ‘protección de bosques/hábitat’ a la protección real de la biodiversidad”.

 

Referencias:

Tilker, A., Abrams, J. F., Mohamed, A., Nguyen, A., Wong, S. T., Sollmann, R., … Wilting, A. (2019). Habitat degradation and indiscriminate hunting differentially impact faunal communities in the Southeast Asian tropical biodiversity hotspot. Communications Biology, 2(1), 396. doi:10.1038/s42003-019-0640-y

 

Autora: Nanditha Chandraprakash
Traducción: Natalia Steckel
Foto: Andrew Tilker
Fuente: es.mongabay.com

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