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Deforestación en la Amazonía colombiana es peor que en Brasil

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Según Cláudio Maretti, vicepresidente de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en los últimos 20 años Colombia ha tenido más deforestación en su Amazonía que Brasil.

El vicepresidente de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Cláudio Maretti, señaló en una entrevista con el Centro ODS para América Latina y el Caribe, de la Universidad de los Andes, que los pactos internacionales para la protección de la Amazonía no han dado resultado.

Maretti, Ph. D. e investigador en geografía, aseguró que no se han cumplido las promesas hechas para la preservación del pulmón verde.

“Hay financiación para conservación, y eso es importante, pero los programas no han sido suficientemente fuertes. La comunidad internacional debe reconocer que los países de América Latina son los países con mayor biodiversidad en el mundo y son, a su vez, los que más esfuerzo han hecho para conservar sus ecosistemas, señaló el investigador.

Además, afirmó que el país cafetero “ha tenido una evolución de la deforestación de su Amazonía peor que la de Brasil en los últimos 20 años”.

“Durante las últimas décadas, el aumento de la ocupación en las tierras de la Amazonia tiene que ver con los bajos costos de la tierra y el aumento de la población. Hoy en día sale más barato hacer deforestación ilegal para producir que hacer todos los trámites legales. De alguna manera tenemos que mejorar las condiciones y la vigilancia a los ecosistemas para que no se siga ampliando la frontera agrícola”, comentó Maretti.

A su vez, el directivo señaló que los principales obstáculos que enfrenta la Amazonía en su preservación son, la minería, la explotación de petróleo “sin control”, la deforestación y la apropiación ilegal de tierras.

La deforestación, un problema histórico

Según Maretti, hay un componente histórico que desencadenó en una serie de presiones que hoy enfrenta el cuerpo forestal.

“La Amazonía es ese lugar que los conquistadores europeos no lograron dominar. ¿Por qué? Por las diferencias con los habitantes nativos, por las dificultades naturales, por los bosques, los ríos, el clima, los insectos y, por supuesto, por las enfermedades. Más o menos desde la mitad del siglo pasado, casi todos los países del norte de Suramérica —excepto las Guayanas que tienen la Amazonía en el 99% de su territorio— comenzaron a ocupar buena parte de la Amazonía.

El experto también aseguró que, fue a partir de la mitad del siglo pasado que se fortaleció la agricultura en Brasil y en otros países, la extracción de petróleo se hizo fuerte en la década del 70.

Pero también fue en aquel tiempo cuando se empezó a decir que “estas actividades traerían consecuencias negativas y el rol de las comunidades indígenas en estos procesos de denuncia fue muy importante”.

Pero a pesar del cambio de visión que se ha presentado en la últimas décadas en la Amazonía, que incluyen temas sobre el cambio climático, la biodiversidad y los derechos de las comunidades indígenas, en el caso de Brasil, con Jair Bolsonaro en la presidencia el mensaje es: todas las actividades productivas, así algunas sean ilegales, son buenas.

“Es volver al discurso del siglo pasado. Lo que está haciendo el Ministerio de Ambiente de Brasil es regularizar la tenencia de la tierra, diciéndoles a los que la explotan: adelante, nosotros los apoyamos, aseguró el investigador.

Las estrategias no han sido suficientes

En el caso de Colombia y pese a las estrategias de los gobiernos para compensar los daños ambientales, Maretti aseguró que “es fundamental evitar la deforestación, y en segundo lugar, evitar la degradación”.

Según Maretti, “con el cambio climático los periodos secos se están haciendo más intensos y frecuentes y estos afectan a la Amazonía”. A esto hay que sumarle “la degradación de los bosques con la explotación ilegal de madera y la deforestación para diferentes usos de la tierra”.

Por ello, según el investigador, “tenemos más años seguidos de sequías más pronunciadas y más zonas de bosque degradado y un aumento de la deforestación. La Amazonía, entonces, es cada vez más susceptible a los incendios.

Por otro lado, la deforestación para los usos de la tierra es uno de los factores más influyentes en la degradación de la selva:

“En Colombia, hay muchas personas que quieren regresar a sus territorios y miles de desmovilizados que están buscando salidas económicas. Sin muchas oportunidades, la ganadería termina siendo una opción muy fuerte. En la coyuntura de Colombia se deben articular esfuerzos para buscar oportunidades de ingresos que no generen deforestación, aseguró el experto.

El experto concluyó que los esfuerzos internacionales que se han hecho para mejorar el panorama de degradación son importantes pero no han sido sido suficientemente fuertes.

Foto: REUTERS/Jaime Saldarriaga
Fuente: infobae.com/

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