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Forestación: un pulmón verde que ayuda a procesar efluentes animales y residuos cloacales

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En Río Cuarto, el ingeniero Aldo Rudi demuestra que los árboles no son sólo una inversión de largo plazo, también lo usa para tratar efluentes, fijan zonas de médanos y capturar dióxido de carbono. Valor agregado y sustentabilidad.

“Hace 50 años comencé con mis trabajos de forestación y hoy llevo invertidos los ahorros de mi trabajo en la profesión de ingeniero agrónomo en un campo donde desarrollo un proyecto forestal desde hace unos 40 años”, contó Aldo Rudi, graduado en la Universidad Nacional de La Plata y residente de Río Cuarto (Córdoba). El campo del que habla se ubica en el pedemonte de la Sierra de los Comechingones.

“Hace años que planto coníferas y otras especies provenientes de semillas originarias de varias regiones del mundo, mediante el trabajo de mi esposa Heidi Göpfert, quien desde un primer momento se ocupó del contacto epistolar con instituciones y arboretos de Estados Unidos y varios países de Europa Central y del Este. El fruto de esa labor resultó en que nos llegaron sobres y cajas con semillas de remotos y tradicionales países forestales”, recordó.

“Como producto de nuestra actividad forestal, desarrollamos, entre otras cosas, proyectos forestales combinados con tratamiento con sistemas de lagunas facultativas con el objetivo de aprovechar los efluentes cloacales tratados de pueblos, ciudades e industrias transformados en fuente de agua y de nutrientes para los montes de árboles implantados a tal efecto”, explicó. Así lo hizo en la provincia de San Luis para la empresa Paladini y para ACA, en ambos casos con el reúso de los efluentes de sus criaderos de cerdos. En Entre Ríos para Fadel y el Grupo Motta para sus criaderos y frigoríficos de aves.

En otros casos, el objetivo del proyecto forestal es el reúso de las aguas servidas de pueblos o ciudades con fines remediativos productivos ambientales y paisajísticos como en Adelia María, Pozo del Molle, Tío Pujio y otros en la provincia de Córdoba.

“El objetivo de nuestros proyectos forestales es la absorción de esos efluentes tratados que resultan contaminantes y lo hacemos mediante la plantación, de especies latifoliadas que durante el verano consumen el agua servida tratada, y especies coníferas que continúan el trabajo durante los meses de invierno,” detalló Rudi.

“Allí se plantan especies de pinos, cipreses, cedros, cipreses calvos, fresnos, robles, acacias, liquidámbar, álamos y sauces híbridos, nogales negros y pecanes con los que se utilizan todos los efluentes evitando derrames. En definitiva, es un pulmón verde que usa el agua reciclada que llega bien provista de nutrientes”, destacó.

El ingeniero está convencido que este sistema de trabajo tiene un futuro gigantesco basado en la idea de que cada pueblo tenga su pulmón verde. «Por ejemplo, consideremos la oportunidad que significa para muchos municipios de 5.000 o 15.000 habitantes el hecho de invertir en un campo forestado de 150 hectáreas, donde se reciben los efluentes y se evita la contaminación de la napa freática al eliminarse los pozos negros urbanos sin recurrir a costosas plantas de recuperación de efluentes“, insistió.

Rudi aseguró que es fácil calcular la superficie forestal que se necesita para reusar y absorber los volúmenes de efluentes que se producen en una población de acuerdo a la cantidad de personas que habitan el lugar. También se puede calcular entonces la cantidad de oxígeno que producirá la superficie foliar de la forestación aportando beneficios ambientales”.

“Por ejemplo, en Adelia María, unos 90 km al sur este de Río Cuarto, tenemos un proyecto que ya tiene 20 años y su sistema de lagunas facultativas riega una superficie forestal mixta donde hemos plantado pinos, álamos, sauces, nogal negro, fresno y acacias que definen un bosque que produce el oxígeno que consumen los habitantes del pueblo”, señala el Ingeniero con conocimiento de causa.

En verdad, la idea de utilizar aguas servidas tratadas no es novedad, es un sistema aplicado mundialmente. Y en Mendoza hace años se tiene una importante cantidad de lagunas de gran superficie, en las que reciclan todos los efluentes del Gran Mendoza, y con ellos riegan más de 3.500 hectáreas con el agua que llega provista de nutrientes.

“Otro servicio que brinda la forestación se podría aplicar a más de 100.000 hectáreas de médanos que existen en Córdoba y San Luis y que actualmente se clausuraron a fin de evitar su movimiento contínuo e invasión de otros terrenos. Ya hace años hemos fijado mediante forestación muchas hectáreas de médano, convirtiéndolas en espacios productivos con destino maderero , como en Bellamar Estancias. En algunos casos, como el de la Estancia La Rosa en Olaeta (70 km al noreste de Rio Cuarto), después de un par de cosechas de madera (álamo) en unos 30 años se logró reconvertir los médanos en tierras de mejor valor, con aptitud y destino agrícola ganadero”, aseguró.

Con las forestaciones se pueden lograr rentas de ingresos económicos considerables. Por ejemplo, en álamos, a partir de los 15 a 20 años ya se puede cosechar la madera. Un pie cuadrado de madera de álamo tiene un valor de mercado de 40 a 60 centavos de dólar y bajo riego los álamos producen entre 50.000 y 60.000 pies cuadrados por hectárea (por cada ciclo de 15 a 20 años) sin necesidad de hacer inversiones periódicas. «Es fácil hacer los cálculos para conocer la renta anual”, sostuvo el experimentado profesional.

Las forestaciones generan una gran cantidad de trabajos y demanda de mano de obra local, trabajos que se realizan todos en medio rural, siendo posible hasta el aserrío en la misma forestación, como hace el propio Rudi.

Por otro lado, es de suma importancia el beneficio que proyecta la forestación en el ambiente. Por cada 1.000 metros cuadrados de superficie foliar se puede calcular la cantidad de dióxido de carbono que fija y la cantidad de oxígeno que genera, y para una ciudad se hace el cálculo de cuanto se precisa.

«Sabemos que cada uno de nosotros precisa 900 litros de oxígeno por día y por lo tanto conociendo la cantidad de habitantes de un pueblo, se calcula precisamente la superficie necesaria para devolver a la atmósfera el oxígeno consumido, aportando su granito de arena para reducir el calentamiento global«, destacó.

A punto de cumplir 90 años, el ingeniero Rudi explica la aplicación de la actividad forestal al mejoramiento del ambiente y sostiene que los costos de esta técnica son compatibles con sus beneficios. Las obras que ha realizado durante muchas décadas así lo demuestran.
Autor: Juan B. Raggio
Fuente: clarin.com/rural/

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