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La ciudad de Buenos Aires actualiza su plan de lucha contra el cambio climático con apuestas a la movilidad y a las energías renovables

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La vida tras la pandemia no volverá a ser igual. Esta es una premisa que, especialmente, los tomadores de decisión política de las ciudades conocen bien. La semana pasada 36 urbes, entre las que está Buenos Aires, firmaron un compromiso: la recuperación económica estará alineada con políticas sustentables y que adhieran a la lucha contra el cambio climático.

“No debemos volver al Business As Usual (BAU, por sus siglas en inglés que significa a seguir haciendo las cosas como hasta ahora). Ese es un mundo en camino a un calentamiento de 3°C o más”, dice el primero de los nueve principios acordados por las ciudades agrupadas en el colectivo C40, entre las que también están Nueva York, Bogotá y Barcelona.

La ciudad de Buenos Aires, que prepara la actualización de su inventario de emisiones contaminantes y nuevos objetivos de reducción, enfocó su trabajo en tres áreas: movilidad, residuos y energía. En la Ciudad la concentración de los gases de efecto invernadero (GEI) que generan el cambio climático ya provocó el aumento de un grado de la temperatura promedio desde 1960.

En 2014, el distrito emitió 12,9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2eq). Para fines de este año se propuso reducir en un 10% el nivel de emisiones respecto de las proyectadas. “Subimos la meta de reducción para 2030 a un 43% y, para 2050 queremos alcanzar el 76% de disminución de las emisiones. El 30% del total de las emisiones de GEIs en la Ciudad corresponde al uso de energía en los hogares, y es por eso que la base del trabajo apunta a la concientización de los vecinos sobre el consumo energético que realizan en forma diaria. Es fundamental apuntar a 2030”, explicó Renzo Morosi, presidente de la Agencia de Protección Ambiental porteña y adelantó que una de las medidas podría ser un plan de recambio de electrodomésticos.

“El primer eje implica una concientización y cambio de hábitos y consumos en todos los ciudadanos, es básicamente entender cómo poder hacer ahorros y utilizar la energía de modo razonable”, le dijo a Infobae en una entrevista virtual.

El funcionario indicó que, en lo que respecta a la administración, se abordará la necesidad de que la energía que se utilice se realice de forma eficiente. “La ciudad de Buenos Aires es la primera a nivel latinoamericano en tener alumbrado público 100% LED (se evita emitir 44.000 toneladas anuales de CO2 eq.), se llevó adelante el programa “Pasate a LED” donde se entregaron más de 1 millón de lámparas a vecinos de la Ciudad, evitando la emisión de más 52.286 tCO2eq, y se hizo un gran recambio de luminarias en edificios públicos (reducción de más de 183 tn CO2 eq.)”, detalló.

Menos autos, peatonalización y Metrobus

En términos de movilidad, se indicó que continuará la política de desalentar el uso del automóvil particular. “Se continuarán con el proyecto de fortalecer el transporte público, a través de la expansión de la red de Metrobus, ciclovías y la prioridad del peatón”, dijo, aunque no se detallaron los nuevos circuitos.

A fines de marzo, durante la primera fase de la cuarentena, las mediciones indicaron que la calidad del aire está directamente relacionada con el tráfico vehicular. Ante la disminución de un 80% de la circulación, en aquel momento, todas las mediciones se tomaron en las estaciones de control atmosférico ubicadas en La Boca, Rodríguez Peña y Avenida Córdoba, y Parque Centenario, las concentraciones de gases disminuyeron 50% en relación al mismo período de 2019, según cifras oficiales.

“Más allá de la situación atípica por la que estamos pasando a nivel global es importante destacar que disminuir el uso de medios de transporte que emiten gases contaminante es la salida para mejorar la calidad de aire de las grandes ciudades. El reemplazo de este tipo de transporte deberá ser una de las grandes acciones que habrá que mantener una vez que hayamos podido superar la pandemia”, sostuvo Eduardo Macchiavelli, secretario de Ambiente de la Ciudad en aquella oportunidad.

La gestión de residuos es otro de los temas centrales en la política ambiental porteña: “El residuo orgánico es sin dudas el gran responsable de las emisiones de GEIs a través del gas metano. En este sentido la Ciudad continuará aumentando los esfuerzos para reducir los residuos que son destinados a entierro en el relleno sanitario del CEAMSE, a través del tratamiento de los restos orgánicos y fortaleciendo el sistema de reciclaje”, sostuvo.

El último eje y el más complejo es el de la descarbonización de la matriz energética, para lo cual se debe comenzar una transición del uso de fuentes convencionales que utilizan combustible de origen fósil hacia el uso de fuentes renovables. El Centro de Información y Formación Ambiental (CIFA), ubicado en Villa Soldati, genera energía para abastecer al CIFA y, desde marzo de este año, el excedente se inyecta a la red.

Las ciudades representan el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por sus características respecto de la densidad poblacional y las actividades que allí se desarrollan, hoy son además el foco de atención ante una posible mayor propagación del coronavirus.

Claudio Lutzky, director del posgrado Derecho y Políticas frente al Cambio Climático de la Facultad de Derecho de la UBA, cree que la coyuntura es una buena oportunidad para pensar en la necesidad de un trabajo transversal, en tanto las causas y los efectos del cambio climático dan cuenta de las múltiples áreas de la vida social.

“Hay indicios de que es una oportunidad plausible. Es una especie de llamado de atención en el sentido de que se puede pensar una vida más afín y más acorde con el ecosistema natural. El problema ambiental es de la civilización industrial que creamos hace unos tres siglos, no es de izquierda ni de derecha, tenemos que darle una vuelta a ese modelo y hacerlo compatible y las ciudades son una fuente enorme de posibilidades. Pero la sustentabilidad debe ser aprehendida, debe ser transversal a todas las políticas”, explicó.

En el mismo sentido, como se mencionó, el grupo de ciudades de C40 ha presentado una declaración de principios cuyo fin es dar forma a la recuperación tras la crisis generada por el Covid-19: “Nosotros, en calidad de líderes de importantes ciudades de todo el mundo, tenemos claro que nuestro objetivo no debería ser volver a la ‘normalidad’; nuestra meta es que la recuperación tras el COVID-19 nos sirva para construir una sociedad mejor, más sostenible, más resiliente y más justa”.

 

Fuente: masfm935.com.ar/

 

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