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Tras la oleada de incendios, la sequía amenaza a Portugal

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En la recta final de un año marcado por una histórica oleada de incendios, Portugal afronta la amenaza de la sequía, que es ya extrema en el 94 % de su territorio, y anuncia futuras restricciones de agua y elevados costes en la agricultura.

Las altas temperaturas de este otoño -ha sido el octubre más caliente de los últimos 87 años en Portugal-, sumadas a la ausencia de lluvia, han sido la expresión física de lo que se temía en el campo luso y que ha confirmado ahora el Instituto Portugués de Mar y Atmósfera (IPMA).

El 94 % del territorio portugués está en “sequía extrema” y el 6 % restante en “sequía severa”, los máximos valores contemplados en la escala del IPMA, que deja además otros preocupantes datos en su último boletín: prácticamente todo el país lleva entre cinco y seis meses consecutivos en este estado.

Las alarmas han sonado ahora porque muchos han comprobado que esperaron de forma inútil por el maná de las lluvias de otoño, que han acabado por ser bastante inferiores a lo que se suele obtener en esta época del año.

De hecho, expone el IPMA, las precipitaciones registradas durante la primera quincena de noviembre “apenas” han llegado al 24 % del valor total que se suele obtener, en promedio, en este mes.

El resultado es devastador especialmente en el interior y sur de Portugal continental, donde los valores de agua en suelo son inferiores al 20 %, en tanto que en el litoral del centro y norte los valores oscilan entre el 20 y el 60 %.

Los pronósticos a corto plazo no auguran cambios, y el Gobierno del socialista António Costa ha empezado a mover ficha con medidas como transferir en camiones cisterna agua del embalse de Aguieira al de Fagilde, ambos en el norte y separados por unos 60 kilómetros.

El traslado, que lleva varios días en marcha, continuará a partir de hoy con la intervención de camiones del Ejército que llevarán agua de uno de los nacimientos de un río cercano, dijo a periodistas el ministro de Ambiente luso, João Pedro Matos Fernandes.

Para el ministro, este trasvase es un proyecto “absolutamente ejemplar” en el que las alcaldías, dijo, “tienen un papel importantísimo”.

Por ejemplo, serán los ayuntamientos los que decidan si finalmente hay restricciones nocturnas en el uso del agua, tales como disminuir la presión, una propuesta que ya está encima de la mesa pero que, siempre según el ministro, es “el último recurso”.

Lo que sí parece más factible es un incremento en la factura del agua, aunque ya a partir del próximo enero, tiempo para el que el titular de Ambiente avisa: hay que empezar a hablar de “eficiencia hídrica”.

“En los últimos años se ha hablado mucho de eficiencia energética, este es el momento de darnos cuenta de que se tiene que hablar de eficiencia hídrica”, subrayó el ministro, quien dejó claro que en Portugal “no hay forma de producir más energía”.

Mientras, en el campo no dudan, ya están ante una “situación dramática”, afirma a Efe el secretario general de la Confederación de Agricultores de Portugal (CAP), Luís Mira, quien sostiene que la escasez de agua empezó mucho antes.

“La sequía empezó hace tres años y no es posible decir el perjuicio (para los agricultores) porque tampoco se conoce el impacto total”, apunta.

El coste para los agricultores, explica Mira, “cada vez aumenta más” en la medida en que el agua no llega y se asumen mayores costes en lo referido, por ejemplo, a la alimentación de los animales.

Los más afectados, los productores de castañas, o el ganado, sobre todo el que genera productos con denominación de origen, como el queso de la Sierra de Estrela, muy perjudicado con los incendios de este año, en los que se perdieron miles de ovejas, y limitado para hacer las entregas de Navidad, una de sus épocas fuertes.

“Hay un descenso de la producción de entre el 30 y el 40 %”, explica a Efe Celia Henriques, de la Cooperativa de los Productores de Quesos de Sierra de Estrela.

“La cuestión es que si no llueve hasta enero será muy difícil la recuperación”, advierte Mira, quien destaca la paradoja que conocen en el campo: no será bastante si llueve poco, pero a estas alturas puede ser también muy perjudicial si llueve en exceso.

Fuente: El Diario (España) – 30/11/17

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