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Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

Barbie, Consumo y Medio Ambiente

por Pablo Alonso *

Diario Los Andes. Mendoza, 5 de Mayo de 1999

Este fin de semana mientras contemplaba a mi hija Verena de 5 años jugando con sus barbies en el jardín de casa, reflexionaba sobre la relación que existe entre estas muñecas y el consumo, y la relación entre el consumo y el medio ambiente.

Las muñecas barbies son el reflejo de nuestros paradigmas de consumo, lamentablemente, ya que intentan ser el modelo de mujer moderna, con un cuerpo envidiable, con un rol de jerarquía dentro de la sociedad, que se ponen encima todas las pilchas y que poseen accesorios que representan hitos de consumo; así demuestran a distintas profesiones, trabajos y usos del tiempo libre del más alto nivel social. Es difícil imaginar una barbie que tenga puesto el delantal de trabajo de una línea de pelado de durazno de una agroindustria o el guardapolvo de maestra rural.

Cuando caminamos entre las góndolas de un supermercado o frente a las vidrieras de los shoppings, nos acosan y agobian una cantidad impresionante de productos de las más variadas formas, colores y tamaños que, en conjunto con políticas agresivas de publicidad, nos inducen al consumo.

Este consumo, por otra parte, nos hace cada vez más individualistas y menos solidarios, con la lógica situación de perseguir un status de máximo confort en una carrera sin sentido por tenerlo todo.

Qué difícil es que el consumo irracional no nos cambie nuestra escala de valores dada por la ética, la libertad, idiosincrasia, cultura y nuestras costumbres

El problema se da cuando esta situación descripta se refleja en nuestros niños, ya que si observamos su actitud en estos lugares en donde existe un escenario de ruido atmosférico y visual importante y una variedad de alternativas de elección, la situación de estrés que alcanzan es tal que no advierten ni quién lo acompaña transformándose en una máquina, o lo que es peor, en un número.

Muy diferente es ver a los mismos niños ser parte de otro ecosistema jugando en un parque o realizando trekking en la montaña, ya que piensan, imaginan y crean por un lado, y por otro, forman parte de un equipo, son un grupo, persiguen objetivos juntos, son solidarios

Por otra parte, al consumir un producto tenemos la alternativa de elegir, basándonos en valoraciones de calidad, y económicas. Lo importante es que agreguemos a las anteriores la valoración ambiental. Sólo así somos consumidores responsables con el ambiente.

Como consumidores, a parte de tener los derechos que nos otorga la Constitución Nacional y las leyes nacionales y provinciales de defensa del consumidor, nos corresponde una responsabilidad que es concientizarnos que cuando adquirimos un bien o un servicio también estamos adquiriendo la generación de un residuo, o estamos promocionando una empresa que contamina el ambiente al producir el bien o el servicio que consumimos. Por ejemplo, cuando una bebida se presenta en envases retornables como vidrio, su consumo es más responsable que la misma bebida en envase no retornable, y que lo produzca una empresa que no tiene sistema de autogestión ambiental, ya que éste último es probable que por la acción de algunos desaprensivos forme parte del paisaje. Cuando estamos en el microcentro por tomar un taxi somos responsables cuando elegimos ser transportados en uno que no contamine con humos. Como jóvenes, al momento de elegir un boliche para ir a bailar, somos responsables si optamos por aquel que no contamina con ruidos molestos a los vecinos del entorno donde está ubicado. Cuando tenemos la alternativa de consumir un buen vino mendocino a igual calidad y precio, somos responsables cuando optamos por el que al producirlo, con sus efluentes previamente tratados, se riega un predio forestado, y no aquel cuyos efluentes van a parar sin tratamiento a cauces de riego.

Cuando cargamos combustible en nuestros vehículos, somos responsables si conocemos cuál es el comportamiento y compromiso con el ambiente, que la empresa petrolera cuyo upstream (exploración y explotación en yacimientos) y downstream (industrialización en destilerías de petróleo y comercialización en estaciones de servicios) concluyen en ese combustible que consumimos.

Qué importante herramienta de premios y castigos al comportamiento con el ambiente tenemos como consumidores responsables; qué importante es cuando la valoración ambiental tiene peso al momento de decidir sobre licitaciones de bienes y servicios que se realizan tanto en el Estado como en el sector privado.

Por lo expuesto, se hace necesario meditar, planificar y racionalizar el consumo por una parte y conocer cómo se producen y comercializan los distintos bienes y servicios que consumimos, en lo que se refiere a los impactos ambientales que generan, por otro.

La publicación de Consumo Sustentable de la Secretaría de Medio Ambiente de San Pablo Brasil de 1998, establece: “Los Gobiernos y las organizaciones internacionales, juntamente con el sector privado, deben desenvolver criterios y metodologías de evaluación de los impactos sobre el medio ambiente en la utilización de recursos durante la totalidad de los procesos a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos. Los resultados de tal evaluación deben ser transformados en indicadores claros para la información de los consumidores y de las personas que toman decisiones “

La reflexión de estos aspectos debe lograr que la globalización de la información y de aspectos tecnológicos, como así también la globalización de la idiotez y consumo irracional de fin de siglo, nos prepare para enfrentar el tercer milenio con inteligencia, con firmeza, solidaridad y conservando nuestras culturas y costumbres, logrando así la globalización de la conciencia ambiental.

De esta forma, lograremos ser consumidores equilibrados, conscientes de un uso racional de nuestros recursos naturales, con solidaridad social y ambiental.

Ayer cuando llegue de trabajar a mi casa me encontré a Verena jugando con dos muñecas Barbies, me acerqué a ella tomé las dos muñecas, y jugando teatralizamos el contenido de esta nota.

* Pablo Alonso es Ingeniero Civil, con Maestría en Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Cuyo. Actualmente Director de Saneamiento Ambiental de la Provincia de Mendoza.

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