skip to Main Content
Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

Buenos Aires, ciudad ribereña

Buenos Aires no se fundó en el lugar en el que está por casualidad. El principal requisito desu localización fue la cercanía al recurso agua-el río de la Plata-, es decir, el agua potable necesaria para la vida de un asentamiento humano. También hay que reconocer que la característica de puerto natural que brindó el Riachuelo no es una causa de menor importancia y así lo vieron Pedro de Mendoza y Juan de Garay.

A esto se debe que la ciudad creciera y con los años se deformara sobre la ribera del río, aunque los porteños en general olviden su condición de ribereños y del ambiente natural que los rodea, incluido el río y su paisaje hoy cada vez más lejos y desconocido.

Un río que sirviera como fuente de agua potable y medio de transporte a la vez, sumado al puerto, representó históricamente un factor de poder político. Pero esta verdad no supone que la relación de la gente con el medio natural sea siquiera equilibrada. El hecho de que la ciudad esté a orillas deun río y de que en el caso de Buenos Aires su topografía responda a una planicie cruzada por otros cursos de agua, sonalgunas de las condiciones que caracterizan la relación de esta ciudad y su gente con el ambiente que la rodea, la cual -ha quedado demostrado- no ha sido feliz.

Esas características definen por lo pronto una zona inundable. Esto hay que saberlo y, luego, prepararse para esa contingencia. Esto es, armarse de los medios para mitigar los efectos del fenómeno.

Los ríos pueden ser considerados ecosistemas ya que poseen componentes bióticos (vivos) como algas, plantas, peces, y bacterias, y componentes abióticos (no orgánicos), agua, sales, oxígeno disuelto y partículas suspendidas. Además de estar relacionados entre sí, éstosse relacionan con otros ecosistemas vecinos con los que intercambian materia y energía. Un río no es sólo un sistema ecológico en sí mismo, sino un conector entre ambientes diversos y sus intercambios (Agua y medio ambiente, A.E. Braislovsky y D. Fogelman).

La tala de bosques o de vegetación natural, en particular la de la costa, puede provocar un aumento en el caudal de los ríos e incluso inundaciones aguas abajo, ya que el agua que era retenida e infiltrada por la vegetación escurre libremente al río. La presencia de seres vivos en estos cursos es fundamental para el mantenimiento de la calidad del agua que luego será utilizada por el hombre.

En la ciudad de Buenos Aires, 4 millones de habitantes, y en el Area Metropolitana Bonaerense, otros 12 millones, dependen de este frágil recurso. Tanto es así que el río de la Plata no sólo abastece de agua potable a la región sino que que también recibe el contenido de cloacas, residuos domiciliarios e industriales. Aunque conviene aclarar que un 42,7%de esta última población no tiene agua corriente y el 70,3% carece de cloacas (Latinoamérica, Medio Ambiente y Desarrollo, Gerardo Pepe).

La práctica de utilizar los ríos como cloacas es común en todo el mundo, ya que éstos tienen mecanismos de autodepuración, pero es únicamente válida mientras el caudal que se arroje no sea superior a la capacidad de depuración del cauce y siempre que se evite el vuelco de sustancias tóxicas o imposibles de degradarse naturalmente.

La calidad de agua del Río de la Plata es tal que requiere de un mínimo tratamiento de potabilización, en función de que el cauce tiene un enorme poder de dilución que deviene de la confluencia del Paraná y el Uruguay, dos de los ríos más caudalosos del mundo.

El río «más ancho del mundo» es la desembocadura de las aguas que bajan de Bolivia y Brasil y van a parar al mar, por lo que no tiene un régimen fluvial (esto es de río) sino que es estuárico (de estuario). Esto significa que cuando las mareas suben lo embalsan y le impiden volcar sus aguas al mar. Por otro lado, las frecuentes sudestadas, lo arrinconan contra la costa y pasa a actuar como tapón de sus afluentes, entre otros los arroyos subterráneos Vega, Medrano, Maldonado y White, que cruzan la ciudad, a cuál más contaminado, a los que se suman el río Reconquista y el Riachuelo.

En el medio natural la lluvia es interceptada por los árboles, las hojas amortiguan su caída; la vegetación herbácea y los restos vegetales dificultan su escurrimiento inmediato y facilitan su infiltración o evaporación. En las ciudades, en cambio, las calles asfaltadas, sus veredas y las construcciones no absorben el agua, que cae directamente al suelo por donde se escurre sin infiltrarse hasta llegar a la red de desagüe cloacal.

Esto es claramente visible en Buenos Aires donde el arbolado urbano ha desaparecido. El 90% de la lluvia (900 millones anuales) llega sin obstáculo al suelo y se escurre superficialmente sin encontrar lugar para infiltrase. Apenas un 5% de la superficiede la ciudad (1.078 has.) pertenece a espacios verdes. Es decir que el agua debe buscar salida a través de los conductos pluviales (o cloacales) y los arroyos entubados, los que fueron diseñados para una ciudad de 800.000 habitantes. Si setiene en cuenta el efecto de la sudestada (viento fuerte del sudeste) sobre estos cauces se entiende por qué con muy poca lluvia los sectores más bajos se inundan fácilmente.

Si bien las lluvias anuales no son elevadas, aparecen concentradas en primavera y otoño, con tendencia torrencial en verano. De la condición de planicie con escasa pendiente deviene la poca capacidad de evacuación natural de aguas, fenómeno que predomina en la zona de los ríos Matanza- Riachuelo y Reconquista, los que desbordan con facilidad en épocasde lluvia.

Esto significa que Buenos Aires está en una zona de cierto grado de riesgo hídrico y se comprueba cada vez que llueve fuerte, hay sudestada o ambos fenómenos a la vez, pues siempre se inundan los mismos lugares: las zonas bajas a los alrededores de los ríos y arroyos entubados.

Las obras de ingeniería, a veces exitosas, no pasan deser un paliativo como ha quedado demostrado. Tal vez ampliar las áreas verdes, o de infiltración, y evitar más cemento sobre el suelo sería una manera de comenzar a pensarla ciudad adaptándola al funcionamiento de la naturaleza en lugar de vivir como si ella no existiera.

Parte de esta filosofía es aprender a vivir con el problema, esto es, estar preparado para la eventualidad desde la posición de sortear el problema o mitigar sus efectos y no de tratar de doblegarlo creando más barreras que después resultan trampas.

RIO SUBTERRANEO SAAVEDRA-MORON

Por primera vez en la Argentina se utilizará una sofisticada tunelera para construir un río subterráneo de 3,5 metros de diámetro a 30 metros de profundidad, el cual unirá el barrio de Saavedra en Capital Federal con el partido de Morón en la provincia de Buenos Aires.

Lo hará Aguas Argentinas para llevar agua potable a 1,5 millones de habitantes de los partidos de Tres de Febrero y Morón, en el oeste del Gran Buenos Aires, como parte de un proyecto de inversión de más de 300 millones de dólares.

El río de 15.300 metros de longitud transportará 36.000 metros cúbicos de agua por hora.

Paralelamente, se efectuará el tendido de 470 kilómetros de cañerías domiciliarias y dos estaciones elevadoras, una por cada municipio.

La tecnología a usar es similar a la aplicada para construir el túnel que une a Francia con Inglaterra por debajo del Canal de la Mancha. Las tuneleras se pilotean a través de una computadora dotada de una guía láser, que mientras excava va retirando la tierra mediante un gran tornillo sin fin. Un brazo mecánico coloca las piezas de hormigón armado que constituye los anillos del revestimiento del túnel, de manera de evitar toda posibilidad de derrumbe.

La totalidad de la obra llevará aproximadamente dos años de trabajo.

Conducto Ribereño

Con una tecnología innovadora (recubrimiento interno de las cañerías existentes con una tubería de polietileno), Aguas Argentinas inició la rehabilitación del mayor conducto de agua potable que abastece a la región norte del conurbano bonaerense: el conducto ribereño.

Ante la presencia del director general, ingeniero Guy Canavy, se inauguró en Vicente López la primera etapa de los trabajos de introducción en forma continua de la tubería de polietileno de alta resistencia, que se suelda «in situ», dentro de la cañería de hierro, sin realizar los extensos y molestos zanjeos.

Para la inserción, el caño plástico es deformado en «U» y una vez adentro se lo expande con la presión del agua, tomando la forma de una funda interna adherida al formato del caño. El plástico aisla el agua del acero y previene futuros ataques corrosivos.

La nueva tecnología es un sistema original perteneciente a la empresa Corefic Argentina S.A.

El conducto ribereño fue construido en 1934 y su traza se extiende desde la planta potabilizadora General San Martín, en el barrio capitalino de Palermo, hasta el partido de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, en un total de 22,3 km.

El cronograma de la obra prevé la realización de 1.200 metros en Vicente López y 2.500 metros en la Capital Federal con fecha de finalización en agosto del corriente año y una inversión aproximada a los 2,5 millones dólares.

© Revista Ecología& Negocios Nº 03

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top