Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

Erosión Eólica en Suelos Afectados por Derrames de Petróleo

En Patagonia se realiza una intensa actividad petrolera, abarcando diversos ecosistemas dentro de un ambiente árido, con vegetación xerofítica, suelos escasamente evolucionados y con equilibrio de extrema fragilidad.

derrame-petroleoEn Comodoro Rivadavia (L.S. 45º77´ y L.W. 67º30´), sobre campos ondulados con dominio de vegetación arbustiva y “coirones amargos”, situados a 600-800 m.s.n.m., con suelos Haplagid arénico y con alto riesgo de erosión eólica, se produjeron derrames por roturas de oleoductos. Para limpiar el área su utilizaron equipos viales pesados y se removió toda la capa superficial afectada (30-40 cm), quedando la superficie decapitada. Con los frecuentes y fuertes vientos patagónicos se desencadenó un proceso erosivo eólico de gravedad. YPF solicita al INTA apoyo tecnológico, iniciándose los estudios para frenar el fenómeno.

En mayo de 1993, se realizan tareas de campo, con equipos zanjeadores pesado, para abrir zanjas de 80 cm. de profundidad y 1,20 m. de ancho. Se proponía corrugar todo el área problema, no permitiendo que las partículas de suelo en movimiento por la dinámica de los vientos, lleguen a trasladarse más allá del fondo de las zanjas, y con ello aportar nuevo suelo en este fondo, para realizar siembras de especies vegetales, adaptadas a los ambientes áridos.

Un año y medio después, se aprecia una completa retención de la partículas superficiales de suelo, debido al crecimiento de la investigación sembrada, y a la aparición en la interlíneas, de especies colonizadoras de la flora nativa. Se puede mejorar esta rehabilitación de áreas mediante la plantación de arbustos nativos e intersiembras de gramíneas y herbáceas adaptadas.

INTRODUCCION

Fenómenos de erosión eólica son frecuentes en toda la Patagonia, debido a disturbios ecológicos, ya sea por exceso de pastoreo de los campos naturales o bien por fenómenos naturales de falta de lluvia que provocan la completa evaporación de las lagunas. esta situación origina acumulación de materiales finos en superficie y con ello grandes procesos erosivos, que se manifiestan en los médanos existentes y que en su dinámica producen la muerte de toda cobertura vegetal en los frentes de avance.

Un nuevo factor desequilibrante del ecosistema árido, constituye un derrame de petróleo y aún mayor es el daño si se limpian los 30 a 40 cm de capa superficial del suelo embebido con petróleo mediante equipos viales pesados, y se deja la superficie totalmente desprotegida, provocando procesos erosivos por efecto de los intensos y frecuentes vientos desecantes.

Para el control, la tecnología aplicada tiende a frenar la voladura de las partículas livianas superficiales, (Castro, J.M. 1974) y crear un ambiente edáfico con adecuada disponibilidad de humedad, apta para el desarrollo de nueva vegetación que pueda brindar cobertura suficiente como para impedir que los vientos de primavera y verano ejerzan acción erosiva. Se usan equipos especiales destinados a proporcionar un corrugado y gran aspereza a toda la superficie en proceso erosivo o erosionable potencialmente.

DESARROLLO

Materiales y métodos

En la zona sur de la provincia del Chubutr y norte de Santa Cruz, diversas empresas desarrollan intensa actividad petrolera y Comodoro Rivadavia (L.S. 45º77´ – L.W. 67º) constituye un centro de intensa actividad. En esta localidad ocurrieron diversos derrames de petróleo y las medidas tomadas fueron la de limpiar el área extrayendo el suelo contaminado. De esta manera se decapitó el suelo, quedando librado a la acción de los intensos y fuertes vientos. El área está influenciada por una media anual de lluvia de 200 mm con distribución e intensidad muy aleatorias, siendo la primavera y verano las estaciones más secas y con frecuencia vientos y fuertes ráfagas. En este ambiente climático y con suelos escasamente protegidos por vegetación arbustiva como el único substrato protector de la superficie, se iniciaron los primeros trabajos de relevamiento del área.

Los suelos varían desde los ligeros arenosos (Aplargid-arénico) a suelos inertes tipo Aridisol, sin estructura ni vestigios de materia orgánica. Los caminos orientales de E – W constituyen un factor desencadenante de erosión eólica, como también lo son las “picadas” sismográficas que mueven muchos kilómetros de suelo superficial eliminando la escasa vegetación. Dentro de estos ambientes, los fenómenos erosivos son frecuentes, siendo necesario detener el proceso y revegetar las áreas disturbadas. Estos ambientes disponen una media anual de 180 a 200 mm de precipitaciones.

Los principios teóricos aplicados para estas circunstancias fueron:

– Evitar que levante vuelo las partículas livianas de suelo y acarreen toneladas de material edáfico que cubren otras áreas de nueva vegetación, incrementando la superficie erosionada,

– Formar una cama de siembra apta para el crecimiento de plantas de reconocida rusticidad en estos ambientes áridos brindado al mismo tiempo adecuada disponibilidad de humedad edáficas en el fondo de un surco profundo.

Para cumplir estos propósitos, se hizo un corrugado en toda la superficie erosionada, sobre todo en los frentes de avance de los médanos. Para realizar la tarea (J.M. Castro 1974-1983), se usan zanjeadores con equipos pesados que dejan surcos de 60 a 80 cm de profundidad por 1,20 a 1,50 m de ancho y separados 5 a 6 m entre cada surco. Este trabajo se realiza durante el otoño o primavera temprana, dejando que los vientos actúen, acumulando materiales livianos en el fondo de las zanjas, y lograr en el otoño siguiente una capa de 30 a 40 cm de suelo, compuesta con materiales finos, arenas y materia orgánica.

Durante el otoño siguiente (marzo-abril), se siembra en este fondo de surco, con una gramínea fijadora de médanos llamada “Elymus de los arenales”. Esta planta puede nacer durante ese mismo otoño, o bien en la primavera temprana y lograr buen establecimiento durante el primer año de crecimiento. El resto del surco se va llenando de materiales debido a los efectos de retención del médano, en los espacios inter-zanjas, comienza el nacimiento de plantas colonizadoras como “mata mora” (Senecio filaginoides), “duraznillo” (Colliguaya intergerrina), “cola de zorro” (Hordeum comosum), “coiron amargo” (Stipa humilis) y “botón de oro” (Grindelia chiloensis). Es necesario clausurar con alambrada para lograr rápido y adecuado establecimiento de la vegetación dado que de otro modo, el ganado y la fauna consumen activamente la vegetación juvenil, que por su alta palatabilidad son preferidas y no dejan que las mismas crezcan para ejercer la acción fijadora y protectora del suelo. Lograda la fijación inicial, se puede proceder a la plantación de arbustos nativos valiosos (Molina Sánchez, D. et al. 1994) sin modificar la superficie en proceso de estabilización.

CONCLUSIONES

La hipótesis planteada y desarrollada a campo, fue positivo efecto para la detención de los procesos erosivos, ocasionados por los disturbios sobre la vegetación nativa y el suelo que sustenta el tapiz herbáceo. El corrugado del suelo constituye el parámetro fundamental para frenar la dinámica de los componentes vientos intensos y partículas del suelo; dejando el material liviano en el fondo del surcado hasta una altura de 30 a 40 cm, formando una cama de siembra ideal para el crecimiento de vegetación destinada a fijar los suelos arenosos. Las tareas de campo, especialmente la siembra de otoño temprano permitió buena germinación y crecimiento vigoroso, para pasar un invierno con bajas temperaturas. El frenado del médano permite el nacimiento de nueva vegetación conocida como ¨especie colonizadora¨, entre ellas la ¨mata mora¨ (Senecio filaginoides) que si bien no es un arbusto palatable protege el suelo y permite bajo su cobertura el nacimiento de gramíneas y herbáceas, que sí son valiosas para el ganado y acelerar la rehabilitación. Mediante la plantación de arbustos e intersiembra de gramíneas y herbáceas adaptadas (Molina Sánchez, D. 1978), se puede acelerar el período de rehabilitación de las áreas afectadas.

AUTORES:

Carlos María Lisoni es Ingeniero en Construcciones de la U.T.N. Regional La Plata (1980). En 1974 ingresó a YPF en Destilería La Plata. A partir de enero de 1993 se desempeña como jefe de MAHPI, Departamento de Producción Regional Comodoro Rivadavia.

Oscar Bazzi es Ingeniero Civil de la Facultad de Morón, Pcia. de Buenos Aires (1985). Ingresó a YPF en 1989, después de haber realizado el curso de especialización de Explotación de Yacimientos en la Universidad de Buenos Aires (1986).
Se desempeño inicialmente en el Depto. Construcciones pasando luego al Depto. de Planeamiento y Tecnología en el Sector Control y Proyecto de Obras hasta el año 1992. Desde entonces se desempeña como especialista en Medio Ambiente en el Area MAHPI del Depto. de Producción Regional Comodoro Rivadavia.
En el año 1993 fue becado por el Area de Ingeniería y participó como alumno en el Upstream Option en la Universidad de Alberta y Calgary, a través del Canadian Institute for Petroleum Industrie Development.
José Quinteros es Ingeniero Electromecánico de la U.T.N. (Delegación Villa María). En 1983 realizó una especialización en Explotación de Yacimientos (rama producción) en la UBA.
Actualmente se desempeña en el área MAHPI como Jefe de la Sección Medio Ambiente.

Jorge Luque es Ingeniero Agrónomo, egresado de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca, Pcia. de Buenos Aires) en 1978. Cursó estudios de postgrado egresado con el título de Master en Ciencias del Suelo en 1992, en la Universidad Nacional del Sur. Trabajó como experto en Suelos y Riego en la Consultora Privada Geominas Franklin Consult en 1970 y 1979. Ingresó a INTA, Estación Experimental Agropecuaria de Mendoza en 1980. Gerente de Areas de Riego en la Corporación de Fomento del Chubut (CORFO), desde 1985 y hasta 1987. Técnico en Conservación y Manejo de Suelos y responsable del Laboratorio de Análisis Agronómicos en la Estación Experimental INTA de Trelew desde 1987 hasta la fecha.

Dalmiro Molina Sánchez es Ingeniero Agrónomo, egresado de la Universidad Nacional de La Plata en 1958. Es especialista en Pasturas Cultivadas y Forrajeras Nativas. Entre 1961 y 1963 se desempeño como Técnico en pasturas en la Estación Experimental del INTA (Pcia. de Santa Cruz) y desde 1967 hasta 1970 fue Jefe de la Agencia de Extensión de Río Gallegos. Desde 1976 hasta 1988 se desempeñó como Jefe de campos de la Estación Experimental INTA Angull (Pcia. de La Pampa). Es autor de numerosos trabajos publicados en la especialidad. Actualmente desarrolla sus tareas de investigación en la Estación Experimental INTA, Chubut.

BIBLIOGRAFIA

Castro J.M. 1974. El corrugado de suelos. Caperas 59 Reunión Nacional.

Castro J.M., Salome J.M. y Reichart R.N. 1983. Un nuevo método para la fijación de médanos en la región patagónica. IDIA supl. N9 36. INTA Bs. As.

Molina Sánchez, D., J. Luque, R. de Mac Karthy y M., Amari. 1994. Recuperación de suelos y vegetación afectados por derrames de petróleo. II simposio de Ciencia y Tecnología de la Patagonia Austral Argentina Chile. Mayo 1994. Comodoro Rivadavia. Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Molina Sánchez, D. 1978. Pasturas artificiales en Patagonia Sur. Rev. Ovina N† 480-481. Bs.As.

BIP: Boletín de Informaciones Petroleras
Tercera Epoca – Año XII – Nº 4
Diciembre de 1996.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *