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Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

Para la nueva estrategia de marketing de productos transgénicos tenemos que “Expresar el lado positivo”

Durante el 2° Seminario de Biotecnología, organizado de forma conjunta por el Centro de Estudios Latinoamericanos “David Rockefeller” de la Universidad de Harvard (DRCLAS) y por AAPRESID, el profesor de la Universidad de Montpellier y director de Investigaciones del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), Francesco di Castri, brindó una conferencia de prensa para los periodistas acreditados en el seminario sobre el consumo de alimentos transgénicos, la necesidad de una nueva estrategia de marketing para promoverlos y las oportunidades que presenta la biotecnología para los empresarios chicos y medianos de la Argentina.

El especialista sostuvo que “para que los consumidores accedan a los productos de origen transgénico hay que dar muy buenas razones, porque no basta con decir que no son nocivos. Tenemos que expresar el lado positivo, por ejemplo, que aportan una calidad superior en cuanto a vitaminas, proteínas, amino ácidos y ácidos grasos no saturados, etc. Esto sólo se logra encarando una nueva estrategia de marketing”, señaló.

“En la Argentina se presenta una excelente oportunidad con la biotecnología, y no sólo respecto de la industria alimenticia. Una alternativa que se puede explotar en virtud del gran potencial argentino viene por el lado de las pequeñas y medianas empresas: éstas tienen que generar y comercializar productos transgénicos innovadores, que exploten los recursos locales”, sostuvo.

Y añadió que “al hablar de biotecnología -con la enorme cantidad de debates que existen y detractores que reclaman- la postura ideológica que debe imponerse es una sola: no hay que ser tan dependiente. No se trata de ver por qué Europa, Estados Unidos o Japón restringen el ingreso de nuestro productos genéticamente modificados, porque ésto es luchar en contra de algo –que nos hace dependientes- y la mentalidad tiene que ser luchar por algo. Hay que diversificar, generar nuevas industrias biotecnológicas, una innovación basada en la cultura propia”.

Di Castri se refirió de forma contundente al etiquetado de los productos: “Aunque haya una reticencia por el alto costo que implica la trazabilidad, el etiquetado es una cuestión irreversible. Pero hay que entender la gran fuerza de mercado que significa el eticado porque permite afirmar el origen de la calidad de los productos. Colabora a identificarlos de forma positiva, por ejemplo, al afirmar la poca cantidad de pesticidas que tiene. El etiquetado, junto con el control de los procesos de producción, son caminos inevitables para llegar al consumidor”.

Respecto del mercado que mayores rechazos cosecha, el europeo, Di Castri sugirió: “Hay que ir por el lado de la protección que puede significar para el medio ambiente la reducción significativa en el uso de contaminantes químicos”.

Di Castri sostuvo, que entre la eliminación eventual de subsidios y la progresiva aceptación de los transgénicos, es más probable que suceda lo primero antes: “En la comisión europea existe un ambiente favorable para la reducción de subsidios, porque representa un costo muy alto que cae en las espaldas del consumidor; incluso muchos se inclinan de buen grado por los productos transgénicos, porque significa una cultura de apertura hacia nuevos mercados internacionales”.

No obstante, reconoció que “los políticos tienen que seguir los sondeos de opinión, y esto define su postura frente a estos temas”.

Fuente: AAPRESID – Agosto 2001

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