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Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

El Medio Ambiente como parte interesada en las decisiones

por Pablo Alonso*

Diario Uno. Mendoza, 10 de Abril de 1999

Aunque el medio ambiente no suele ser mencionado como parte interesada en la discusión de los temas vinculados con la economía y la sociedad, hay muchas y buenas razones para incluirlo.

Michel Jacobs, investigador del Departamento de Geografía de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y autor de «THE GREEN ECONOMY: ENVIRONMENT, SUSTAINABLE DEVELOPMENT AND THE POLITICS OF THE FUTURE», define en un sentido amplio el concepto de «PARTE INTERESADA» (Stakeholder) estableciendo que en un sentido filosófico representa la idea general de inclusión social: una sociedad o una economía de la que cada ciudadano se beneficia y a la cual contribuye.

Por otra parte, Michel Jacobs establece que, en el preciso ámbito de la empresa, este concepto significa una rendición de cuentas que no sólo tiene por destinatarios a los propietarios o accionistas formales. Incluye, entre otros, a los empleados y a la comunidad local. La noción de partes interesadas toma un significado práctico en dos sentidos: el de la participación y el de las finanzas.

En términos de participación, el proceso de toma de decisiones involucra a un grupo mayor de partes interesadas que el integrado por los dueños formales de la compañía. Este proceso puede materializarse mediante el derecho a voto, los comités consultivos de empleados, los mecanismos de auditorías sociales, las audiencias públicas, etc. En ocasiones el enfoque participativo se aplica a una economía o a una sociedad en su conjunto, en este sentido, por ejemplo, la Provincia de Mendoza es la única en el país que tiene reglamentada la Audiencia Pública en el marco de la Ley provincial de Medio Ambiente, mediante Resolución Ministerial Nº 109AOP1996.

En el segundo sentido de partes interesadas se relaciona con lo financiero. En el terreno de la empresa, los programas de propiedad participada entre los empleados constituye un método típico, como así también las donaciones para proyectos comunitarios y la implementación de fondos de desarrollo social con participación de empresas locales.

A un nivel filosófico, el Medio Ambiente brinda materia prima, asimila los residuos que inevitablemente produce la actividad económica y humana, y proporciona diversos bienes y servicios que sirven de soporte a la vida, tales como la regulación climática y la diversidad genética. El medio ambiente se ve afectado por las decisiones de las empresas, por las economías en su conjunto y por las decisiones de los gobiernos y la comunidad. Si los empleados de las empresas y los miembros de una comunidad son «parte interesada», por el efecto que sobre ellas tienen las decisiones económicas, parecería razonable extender este concepto al medio ambiente, dado que realiza su aporte a la actividad económica y se ve afectada por ella. En este nivel, si consideráramos el medio ambiente como parte interesada, ya sea de la sociedad en su conjunto o de una empresa determinada, su protección se convertiría en una responsabilidad de la empresa o de la sociedad.

Por lo expuesto, sí es posible que los intereses de las generaciones futuras y del medio ambiente estén representadas en las estructuras de decisión, ya sea de las empresas o de la sociedad en su conjunto.

Considerar al medio ambiente como parte interesada podría tener un impacto importante en las concepciones de la relación economía-medio ambiente. Tradicionalmente, la protección ambiental fue vista como un costo para las empresas y la economía. Un costo necesario, en algunos casos, pero minimizado siempre que sea posible. En los últimos 10 años, sin embargo, el reconocimiento de que proteger el medio ambiente puede mejorar la rentabilidad y competitividad de las empresas y también la creación de empleo ha crecido significativamente.

A escala macroeconómica, estas posibilidades son el resultado de tener en cuenta el carácter intensivo de la mano de obra y los materiales en la economía y de aprovechar la oportunidad de cambiar el equilibrio entre los dos factores. La idea de una «Reforma Impositiva Ecológica» que traslade al uso de los recursos naturales y la polución la carga tributaria que hoy grava el trabajo y el valor agregado, y por otra parte beneficie aquellas empresas que tomen mayor cantidad de mano de obra y se radiquen en lugares inhóspitos, es un reclamo que permitiría cumplir con ese objetivo.

Las empresas, por su lado, ya comenzaron a prestar atención a los llamados «Sistemas limpios», que reducen radicalmente las entradas de materiales y las salidas de residuos derivados de la producción por unidad de valor agregado.

Las empresas y la comunidad en su conjunto ven a los sistemas de AUTOGESTIÓN AMBIENTAL como un camino sin retorno en el tercer milenio.

La Provincia de Mendoza tiene una superficie de 151.000 Km2 y del total solamente el 3% del territorio está ocupado por más del 90% de actividades y de personas, lo que implica una vulnerabilidad ambiental de los oasis productivos respecto de la contaminación atmosférica, residuos urbanos y peligrosos, contaminación de acuíferos superficiales y subterráneos. Esta situación es fruto de un crecimiento irracional y un desarrollo inequilibrado, especialmente de nuestra área metropolitana.

La Ley Nº 5961 de Preservación, Conservación, Defensa y Mejoramiento del Ambiente y su Decreto Reglamentario Nº 2109/94, permiten una herramienta de planificación fundamental para el desarrollo, ya que contemplan la EIA (Evaluación de Impacto Ambiental), para actividades nuevas y la presentación de Informes de partida para actividades existentes en el marco de la política Ambiental de este gobierno, sustentada en la Prevención, la Participación y la Cooperación Científica y Política.

El Decreto Nº 1939/96 o Decreto Verde pretende revertir esta situación con una serie de medidas tendiendo a un Desarrollo armónico de la Provincia con crecimiento económico, con equidad social y sustentabilidad ambiental.

Pensar explícitamente en los intereses de las futuras generaciones y del medio ambiente no es sólo un ejercicio teórico, cambia el rumbo de las decisiones que se toman.

Solo si el MEDIO AMBIENTE es PARTE INTERESADA en nuestras decisiones, entraremos al tercer milenio con una Mendoza con crecimiento económico, con equidad social y sustentabilidad ambiental.

* Pablo Alonso es Ingeniero Civil, con Maestría en Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Cuyo. Actualmente Director de Saneamiento Ambiental de la Provincia de Mendoza.

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