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Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

Nuestro Futuro Ambiental

Por Miguel Reynal*

El ordenamiento de las realidades y las proyecciones dentro de la conservación ambiental y a la difusión de los principios del desarrollo sustentable indica que en esta actividad se ganan algunas batallas pero no la guerra; ésta la venimos perdiendo.

Nuestro país, generalmente, va a la zaga de los grandes movimientos socioculturales diseñados en el primer mundo. Sin embargo, en lo relacionado a la temática ambiental y al desarrollo sustentable hemos precedido al accionar antiambientalista de la actual dirigencia política norteamericana.

Este gobierno, desde que asumió, relegó la agenda ambiental a un limbo de poder y a la escasez de recursos, donde pese a la buena voluntad y a los vastos esfuerzos de los funcionarios a cargo poco se ha podido lograr.

Es relevante comentar que la Secretaria de Política Ambiental y Desarrollo Sustentable carece de rango ministerial y es absolutamente incoherente su dependencia de un ministerio tan abarcativo como Acción Social, mas aún si se ha diezmado su presupuesto. ¿Cómo puede lo ambiental tener algún poder político y su política ejecutividad?

Las dos razones para producir esta realidad fueron, la primera borrar toda huella del ignoto y venal pasaje de María Julia Alsogaray, quien con su implacable ejecutividad dedicada a lo non sancto, obtuvo poder y medios. A ello se agrega la reacción del actual gobierno, que fue la caprichosa actitud del rey que manda matar su mensajero portador de las malas noticias.

La segunda, es la dinámica propia de una sociedad que sigue detrás a las corrientes primermundistas, dando como resultando la falta de aggiornamento intelectual.

En Argentina estamos viviendo la transición de un pasado que percibía a la conservación de la naturaleza como freno al desarrollo económico, hacia un presente en donde el desarrollo sustentable genera los vínculos positivos entre cuidado ambiental, crecimiento económico y equidad social.

Este proceso lo ven las multinacionales y los entes financieros. En especial los fondos de inversión, donde el desarrollo sustentable es considerado un buen negocio para todos. Estos últimos han demostrado que la inversión en empresas con responsabilidad ecológica han superado en valorización el promedio Dow Jones de la Bolsa de Nueva York en un 5%.

Al no asumir esta realidad económica del mundo moderno, el ambientalismo local se convierte en enemigo del desarrollo y en consecuencia debe ser impedido de actuar. La realidad nos muestra que los países líderes en la escala de desarrollo humano, social y económico que elabora la ONU son también los primeros en cuanto a su accionar ambientalista: Holanda, Canadá, Nueva Zelandia, Dinamarca, Estados Unidos -a pesar de su actual gobierno- y Alemania.

Son estos mismos países los que figuran en las primeras posiciones de transparencia (Transparency International), de respeto por los derechos humanos (Amnesty International) y de competitividad económica. Esto se reafirma con el Indice de Sustentabilidad Ambiental. Todo esto no es una mera coincidencia.

Es interesante e informativo el «Informe Nacional de la República Argentina para la Cumbre Mundial de Desarrollo Sustentable Río+10 – Evaluación sobre el Estado de Aplicación de la Agenda 21». Evalúa los avances que viene realizando nuestro país hacia la sustentabilidad y las metas establecidas en la Agenda 21 desde la realización del CNUMAD en Rio ’92.

Está elaborado con inteligencia y una vastísima información bien intencionada, pero en esencia no es más que una declaración de deseos y aspiraciones no cumplidas. La Argentina demuestra que sigue pensando en la protección ambiental sin evolucionar hacia el desarrollo sustentable concreto y no retórico.

Por otra parte, nuestra sociedad ha disminuido su interés en el ambientalismo que tuvo un momento de auge con Río ’92, algo fashion, hoy superado por el riesgo país, que es el reflejo del recrudecimiento de los problemas económicos. A ello se agrega una sensación de impotencia hacia lo ambiental, desencadenando una actitud que, en el mejor de los casos, genera un compromiso teórico que rara vez llega a la acción.

Las ONG’s son los héroes del cuento, al reemplazar la ausencia marcada de recursos financieros mediante altas dosis de voluntarismo y compromiso personal; han logrado triunfos, pero estando aisladas y empobrecidas no alcanzarán el logro de ser sustentables. La sociedad civil debe asumir compromisos concretos de coordinación y complementación con el sector gubernamental quien minimizando su rol y delegando en las ONG’s, maximizará los resultados.

El escenario actual puede resumirse en la siguiente pieza: tenemos un gobierno sin compromiso intelectual y sin recursos económicos, una población absorbida por la crisis y sin recursos, y un tercer sector con un buen nivel de compromiso e intelectualmente preparado y también sin recursos. Cuando nuestros actores se juntan en escena demuestran que se puede producir la obra. Algunas realizaciones recientes y sus actores son:

• Implementación de Estudios de Impacto Ambiental y Audiencias Publicas en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la Administración de Parques Nacionales y algunas provincias, donde actuaron FARN, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y la Administración de Parques Nacionales.

• Acuerdo Marco sobre Medio Ambiente en el Mercosur; entre otros, participaron la Secretaria de Política Ambiental y Desarrollo Sustentable, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y la Fundación ECOS.

• Creación del Primer Parque Nacional Marino Monte León, que pasará a formar parte de la Administración de Parques Nacionales, con la labor de Fundación Vida Silvestre Argentina y gracias a la donación de la Patagonia Land Trust.

• Adopción de las Normas ISO 14000 por algunas grandes empresas argentinas como Perez Companc y Techint, con el accionar del Consejo Empresario Argentino de Desarrollo Sustentable que impulsó programas sobre competitividad y desarrollo sustentable.

• Inicio del Corredor Biológico Baritú-Calilegua a través de la donación de Techint de una nueva área protegida, en compensación por el gasoducto Norandino, con el apoyo de Fundación Vida Silvestre.

• Creación del Corredor Verde por el gobierno de la provincia de Misiones.

• Conservación del humedal más importante del país, los Esteros del Iberá, proyecto desarrollado por Conservación Land Trust, Fundación ECOS, Fundación Iberá y el Gobierno de la Provincia de Corrientes.

Sumergidos en la actual crisis, en términos darwinianos estamos comprobando nuestra debilidad como especie en peligro de extinción, no estamos reaccionando como sociedad hacia el mejoramiento de nuestro entorno común, nuestra calidad de vida, o lo que es igual, nuestra posibilidad de supervivencia. La crisis nos ciega, nos impide ir en la búsqueda de nuevas alternativas, nos paraliza y éste momento requiere que encontremos el camino de la sabiduría que nos convierta en sustentables. Esto es, que logremos ser económicamente desarrollados, ambientalmente sanos y socialmente equitativos.

No es paradójico que contemos con una riqueza natural inigualable, que seamos los poseedores del mas variado espectro de ecosistemas y que a esto le podamos sumar la calidad humana, la solidaridad de nuestra gente, la capacitación y la educación que nos enorgullece frente al resto de América Latina. Nuestro perfil-país no estará en la histórica revolución industrial sino en las renovadas capacidades que conjuguen valores ambientales y sociales con alta capacitación tecnológica.

Un futuro ambiental no es posible si seguimos por este camino; debemos cambiar radicalmente nuestra actitud frente a nosotros mismos como integrantes de esta comunidad: nuestra Tierra. Un camino en esta dirección podría pasar por estas ideas, que no pretenden ser un plan ambiental sino mas bien ideas fuerza de fácil implementación y sustanciales efectos multiplicadores:

• Diseñar una estrategia energética que priorize el uso de energías renovables y limpias, intensificando el uso del gas natural -limpio, abundante y barato- y la energía solar y eólica. Se reduciría la polución urbana y se cumpliría con algunas de las exigencias del cambio climático.

• Establecer un régimen nacional de obligatoriedad de evaluaciones de sustentabilidad para todos los proyectos de envergadura.

• Asegurar la activa participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, donde su opinión sea vinculante, utilizando las herramientas disponibles tales como estudios de impacto ambiental y las audiencias publicas.

• Crear una estrategia de promoción financiera de las inversiones sustentables, tanto públicas como privadas, a través de reducción de cargas impositivas o de préstamos con tasas preferenciales.

•  Crear un Fondo Fiduciario cuyos intereses se apliquen a financiar proyectos ambientales y de desarrollo sustentable, a ser llevados a la práctica por ONG’s. A principios de los ’90, la WWF convenció al gobierno de México de constituir un Fondo Fiduciario para financiar las actividades ambientalistas de ONG’s; hoy, este fondo cuenta con un capital de 80 millones de dólares.

• Crear servidumbres ecológicas que permitan convertir reservas privadas en verdaderos núcleos de conservación por tiempo indeterminado. Esta figura jurídica es utilizada en varios países; aquí, una reserva privada esta expuesta a la voluntad de sus titulares.

• Fortalecer institucionalmente la actividad ambiental, dando rango ministerial a la Secretaria de Política Ambiental y Desarrollo Sustentable; la Administración de Parques Nacionales, debería  formar parte de ese ministerio.

• Someter a la explotación de los bosques naturales a un régimen de labores sustentables de acuerdo a las normas del Forest Stewardship Council (FSC). Actualmente, existen en el mundo 25 millones de hectáreas bajo este régimen. Igual procedimiento debería adoptarse con el uso sustentable del recurso pesquero aplicando las normas del Marine Stewardship Council (MSC), que promueven la regeneración de los stocks icticolas.

Estas ideas no conforman una estrategia ambiental pero si indican un camino a seguir, posible y realizable, y que no requieren la utilización de recursos excesivos. Debe gestarse un compromiso real para que estas ideas puedan convertirse en una voluntad política creadora, contando siempre con el apoyo de nuestra sociedad civil organizada.

* Miguel Reynal, presidente de la Fundación ECOS, miembro del National Council de la WWF y Premio Global 500 (ONU)

Artículo de opinión sobre el Desarrollo Sustentable en la Argentina.

(c) Revista Ecología&Negocios-2001. E-mail: [email protected].Septiembre 2001

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