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Cuando rentabilidad y conciencia van de la mano

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Existe una clara apuesta por el ‘capitalismo moral’. Los fondos invertidos en 2019 triplican los del año anterior en EE UU y Europa

La inversión socialmente responsable (ISR o SRI por sus siglas en inglés) es básicamente un proceso de selección de activos que se apoya en criterios negativos y de exclusión (rechazo, por ejemplo, a empresas armamentísticas, de tabaco o alcohol); en creencias políticas, en cuestiones medioambientales, éticas o de gobernanza, en principios religiosos, en bienestar social, etcétera. La ISR suele identificarse, dado que en la mayor parte de los casos van de la mano, con los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (conocidos como criterios ASG, ESG por sus siglas en inglés), pero es cierto que puede existir la una (ISR) sin los otros (ASG) y que éstos últimos criterios pueden también emplearse, al ser una herramienta, en la gestión de otros activos.

La realidad es que la inversión socialmente responsable ha venido para quedarse. El valor de una inversión no es solo una cuestión de rentabilidad. Un número cada vez mayor de ahorradores piden que su dinero tenga también un impacto positivo en la sociedad y en el mundo en general. Según los datos de Morningstar, el dinero que está llegando este 2019 a los fondos sostenibles triplica el del año anterior tanto en Estados Unidos como en Europa, superando así los 12 billones de dólares en el primer caso y los más de 600.000 millones de euros, en el segundo.

Para Bank of America Merrill Lynch, no se trata de una moda pasajera: en uno de sus reciente informes al respecto predice una revolución. A juicio de los expertos de esta entidad, existe una apuesta clara por el capitalismo moral, por las acciones «buenas». Sus previsiones aseguran que en las dos próximas décadas se superarán los 20 billones de dólares en fondos y estrategias sostenibles. Es ya tan amplio el interés por las llamadas finanzas con conciencia que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de incluir en su página web una nueva sección dedicada a ellas, con las principales definiciones, conceptos y tipologías, así como los ejes del marco normativo.

Los fondos de inversión socialmente responsables, en la mayor parte de los casos, estudian y analizan la rentabilidad, el riesgo y la liquidez de las inversiones que realizan, pero también valoran —es lo que se conoce como análisis extrafinanciero— si las empresas elegidas cuidan el medio ambiente, cuál es su huella de carbono, si hacen emisiones tóxicas, si gestionan adecuadamente el uso del agua, si impactan positivamente en su entorno social, si las condiciones de trabajo de sus empleados son las adecuadas, si cumplen con los derechos humanos, si mantienen o no una adecuada ética empresarial, si son exigentes o no con la transparencia fiscal, y una larga lista de exigencias.

Un mundo tan amplio que, según explica Javier Monjardín, asesor de inversiones de Deutsche Bank, «hace que nos encontremos fondos que realizan una integración global de todos estos criterios y otros que tan solo se centren en algunos de ellos». En cualquier caso, en su opinión, lo recomendable es elegir entre «los mejores de la clase». Con sus datos en la mano, este tipo de inversión está proporcionando niveles de rentabilidad por encima de la media en los últimos años. Desde enero de 2018, el índice MSCI World SRI, que se basa en el MSCI World, ha superado a su benchmark convencional en 4,7 puntos porcentuales.

Desde septiembre de 2007, el índice sostenible ha generado una rentabilidad anualizada del 6,3%, superando así al MSCI World en 0,7 puntos porcentuales cada año. Por su parte, al cierre de septiembre de este año, se el indicador MSCI Emerging Markets ESG Leaders ha logrado una rentabilidad anualizada extra del 3,47% frente al índice general MSCI Emerging Markets. Todo ello además, «con unos niveles de volatilidad inferiores por lo que el ratio rentabilidad riesgo mejora sustancialmente», destaca Monjardín.

El fondo BNY Mellon Asian Income Fund Euro Accumulation tiene, según la calificación de Morningstar, cinco «globos» en lo que a sostenibilidad se refiere —es decir, se sitúa por encima de la media tanto en criterios medioambientales, sociales como de gobernanza— y una rentabilidad analizada en los últimos tres años del 7,52% (más de un 18,6% en los últimos doce meses). Lottie Meggitt, analista de inversiones responsables en Newton, parte de BNY Mellon Investment Management, reconoce con cierto humor que hace tan solo unas décadas, si uno mostraba el más mínimo ápice de concienciación medioambiental o de preocupación por el planeta, «se le tachaba de hippy o de abraza-árboles». Para ella, existe una creciente concienciación sobre el cambio climático, el aumento de los niveles de pobreza y la desigualdad de género, que, entre otras cosas, está cambiando la manera de invertir.

Sin datos consistentes

A pesar de lo que podría ser un dato positivo, Meggitt cree necesario mejorar mucho en este terreno. «Las empresas no publican datos consistentes. En un mundo perfecto, nos encantaría poder agregar datos sobre el nivel de contribución de las posiciones de los fondos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sin embargo, como cada empresa publica esta información como le parece, resulta extremadamente difícil comparar compañías, medir los avances e informar sobre los fondos».

UBS (Lux) Equity Fund- China Opportunity tiene también «cinco globos» en sostenibilidad. Su rendimiento en 2019 supera a falta de pocos días para cerrar el año el 40% (+24,26% anual en un plazo de tres años). Michael Baldinger, responsable de inversión sostenible de UBS Asset Management, reconoce que en su gestora se ha producido un crecimiento del 72% de las inversiones sostenibles y una reducción del 60% de los activos relacionados con el carbono respecto a 2018. «Nuestra apuesta es clara en este sentido; de hecho hemos introducido normas aún más estrictas, incluida una prohibición completa de financiación a nivel de proyecto para las nuevas centrales eléctricas de carbón en el mundo».

EN CIFRAS

12 Es el número de billones de dólares que están invertidos en fondos socialmente responsables en Estados Unidos en 2019, el triple que el año pasado. En Europa este capital también se ha multiplicado por tres y suma 600.000 millones de euros.

20 Las previsiones de Bank of America Merrill Lynch sostienen que en las dos próximas décadas los activos y estrategias sostenibles superarán los 20 billones.

4,7. Son los puntos de rentabilidad en que superó el índice MSCI World SRI al MSCI World desde enero de 2018.

40%. Es la revalorización obtenida por el Equity Fund China Opportunity de UBS en 2019. BNY Mellon Asian Income Fund Euro Accumulation se apunta el 18,6%.

 

Autora: Piedad Oregui
Foto: Getty Images
Fuente: elpais.com

 

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