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Edeste: Plantó 12.000 árboles Autóctonos en Mendoza

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Mendoza (EP) 25 de Septiembre. – Edeste lleva adelante un proyecto de largo aliento para las zonas áridas, con el que pretende llegar a las 60.000 plantas en 2020.

Uno de los objetivos es recuperar la flora nativa en el este, parte de Lavalle y del sur provincial. | Mariana Villa / Los Andes

Casi 12.000 nuevas plantas, todas ejemplares de especies autóctonas,  es el resultado del primer año del programa de forestación de zonas áridas que lleva adelante Edeste, la empresa a cargo de la distribución de la electricidad tanto en el este como el sureste mendocino.

“Muchos sostienen y a veces con razón, que el cableado eléctrico y las plantas no se llevan bien; dicen que hacemos podas muy severas para que los cables circulen sin problemas y que erradicamos árboles todo el tiempo. En parte es cierto y para compensar esa tarea y porque sabemos que si a la región le va bien, nos irá bien a todos, es que hemos armado este programa de forestación, en el que también colaboran municipios, Vialidad, escuelas y clubes, además de centenares de puesteros y productores”, señaló Fernando Formento, presidente de Edeste.

La empresa se hizo cargo de la concesión del servicio eléctrico en el año 2000 y desde entonces, mostró un sostenido crecimiento de la electrificación rural en la zona del secano y pasó de los 594 kilómetros de líneas que tenía al inicio de sus actividades a casi 4.200 kilómetros de tendido, que es la red que posee  en la actualidad. Pero a la par de ese desarrollo, Edeste buscó forestar su zona de influencia, que cubre los cinco departamentos del este, además de Lavalle y zonas de San Rafael y Alvear, en el sur.

“En los primeros años, a la forestación la encaramos con más voluntad que otra cosa, y llegamos a plantar unos 2.000 ejemplares por año, aunque muchas de esas plantas fueron robadas o se secaron, generalmente por falta de riego”, comentó Alberto Granata, gerente de la empresa eléctrica: “Es por eso que el año pasado decidimos mejorar el programa gracias al uso de viveros, a la colaboración de mucha gente que se encarga del riego y eligiendo plantar especies autóctonas, que precisan de poca agua y que si resisten los dos primeros años, la posibilidad de vida para esas plantas aumenta exponencialmente”.

“Nosotros ponemos las plantas, pero las comunas son las que las riegan, también lo hacen Irrigación o Vialidad, incluso los puesteros”, dicen desde el programa.

Así, el programa se alimenta de los plantines que crecen en viveros ubicados  en Bowen, en el Inta de Junín e incluso en escuelas técnicas que colaboran como son las de La Paz y Santa Rosa. “Nuestra experiencia con el programa ha sido muy buena. Nuestra escuela comenzó como guardianes de las plantas de Edeste que recibíamos, regábamos y entregábamos según la demanda”, explicó Leticia Latorre, directora de la escuela Croce, de Santa Rosa: “Hoy somos viveristas y a partir de las semillas que nos entregan vamos haciendo los almácigos”.

El proyecto incluye solo ejemplares autóctonos como algarrobos, pimientos, aguaribay o caldén “que por su genética milenaria resisten y  se adaptan a los suelos áridos de Mendoza”, explicó Julio Anconetani y agregó que muchas  de las plantaciones se hacen al costado de rutas nacionales y provinciales, en puestos del secano, en escuelas y en clubes.

“La colaboración en esto es fundamental. Nosotros ponemos las plantas pero las comunas son las que riegan, también lo hacen Irrigación o Vialidad, incluso los puesteros que reciben las plantas y que hoy rodean muchas de esas casas son cuidadas y mantenidas por ellos mismos”, señalaron desde la empresa.

En total, se han plantado 11.843 ejemplares y el programa prevé llegar a las 60.000 plantas en 2020.

Mabel Chambouleyron, directora de Recursos Naturales destacó el programa que lleva adelante Edeste y subrayó que “no es común que una empresa nos acerque un proyecto de esta naturaleza, que apuesta a ganarle terreno al desierto y con el sacrificio que eso implica”.

Hay un proverbio que sostiene que el mejor árbol que se planta es aquel del que no se va a disfrutar la sombra, y refiere con ello a ese lazo intergeneracional en el que se fundan muchas ideas, la de forestar las zonas áridas pensando a futuro es una de ellas.

EmpresaElectricaMendoza

Fuente: Los Andes – 25/9/17

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