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Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

VIII Fórum Nacional de Agronegocios – Agribusiness 2020

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Carta de Buenos Aires

Son tiempos de enormes desafíos para el país en general, y para el campo en especial. Hemos pasado muchos meses de apasionados debates políticos mientras en la sociedad se perdía trabajo, inversión y en algunos casos también empresas.

Durante esos debates el campo y la agroindustria ha sido tratado de manera incompleta e insuficiente en los planes de los partidos y en los discursos de los candidatos, lo cual es incomprensible teniendo en cuenta la importancia del sector.

En términos de participación significativa en el PIB y la creación de empleo, ya sea en la balanza comercial exterior o en la modernidad que presenta, es innegable que es uno de los sectores más dinámicos y pujantes del país. Por ello desarrollar políticas y actividades que aprovechen estas capacidades es clave para lograr una salida rápida y sustentable de la crisis. La agroindustria puede seguir creciendo, agregando valor, estirando los encadenamientos productivos, incluyendo más trabajadores y más conocimientos de última generación. La agroindustria, además del empleo distribuido federalmente, generara rápidamente las divisas necesarias para poder importar y dinamizar otras industrias y el consumo interno. Tenemos lo necesario para hacerlo rápidamente: mercados que demandan nuestros productos, eslabonamientos sofisticados y competitivos, y conocimientos de calidad global.

Con los agronegocios esperamos liderar la región en materia de seguridad alimentaria, generando riqueza para el país y tranquilidad, empleo e ingresos para su gente.

El campo -entendiendo por el mismo un ecosistema complejo que integra la producción, industria y servicios – necesita tranquilidad y reglas claras para continuar produciendo e invertir.

Ello requiere más que nunca del crecimiento económico y de reformas – del estado, fiscales, de seguridad social, educativas, políticas – fundamentales para sustentar en el tiempo ese crecimiento. Las reformas deben fortalecer los derechos en el marco de la dinámica del país en el siglo XXI.

El sistema democrático requiere la rotación en las fuerzas que gobiernan, buena calidad de las instituciones de la república, especialmente la calidad de la justicia y transparencia en el financiamiento de la política.

Por otra parte debe avanzarse con políticas que tiendan a dar estabilidad de ingresos a los productores, donde se incluyen al seguro climático, la cobertura de los precios y el crédito para las inversiones necesarias.

Es imprescindible abrir mercados a través de acuerdos bilaterales con grandes países consumidores y consolidar los existentes con la provisión de alimentos suficientes, saludables y seguros. En este sentido hay que estimular el valor agregado a los productos primarios al reducir la progresividad arancelaria.

Es fundamental desarrollar mecanismos institucionales para asegurar la sustentabilidad de los procesos productivos tanto en los social como en lo ambiental. Mejorar la calidad del estado

para que haga los controles necesarios, la plena aplicación de la ley de bosques y ordenamiento territorial, el control sobre la calidad en las aplicaciones de fitosanitarios, etc. son algunos de los temas de la agenda urgente.

Es importante incentivar la innovación y la difusión de nuevas tecnologías a todos los productores, independientemente de su tamaño, ubicación y cultivo. Hay que difundir el uso pleno de la Ley del conocimiento dentro del sector y estimular el uso de estas nuevas tecnologías

La actividad rural debe tener lugar bajo el concepto de “sistemas de producción integrados”, como se propone en los programas agrícolas con bajas emisiones de carbono, un factor que le dará a la Argentina la capacidad de cumplir con los compromisos adquiridos en la COP21 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según diferentes fuentes de la academia estamos en la mejor posición frente a otros países competidores.

También considerar a la agroenergía que puede convertirse en un modelo ejemplar para la articulación y previsibilidad de otras cadenas de producción de agronegocios, podemos cosechar el sol y el viento y una vez más unir lo rural y lo urbano.

Básicamente proponemos dejar que el campo trabaje sin ataduras, con una burocracia eficiente e intervención virtuosa del estado. Así el país encontrará un sendero de desarrollo formidable e inclusivo.

El resultado será mucho más rápido de lo que cualquier analista optimista pueda imaginar.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 31 de Octubre de 2019.

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