film izle
Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

Jorge Adámoli: “El debate Alimentos versus Energía esá mal planteado”

Así lo afirmó en la entrevista que mantuvo con Ecopuerto.com el Ing. Agr. Jorge Adámoli, quien realizó un postgrado en Ecología en Montpellier (Francia) y se desempeña como consultor ambiental de varios organismos internacionales, profesor consulto de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del CONICET. Para el experto, quien trabaja específicamente en la Región Chaqueña, las tierras agrícolas y ganaderas de la Argentina están produciendo menos de la mitad de su capacidad.

Adámoli instó a aplicar toda la tecnología disponible para aumentar su rendimiento al máximo posible y planteó que sería enriquecedor determinar la manera de conciliar la producción de energía y de alimentos, que es factible. Además, subrayó la necesidad de contar con una normativa sobre ordenamiento territorial, que permita regular el desarrollo de estas actividades.

Durante su disertación, usted sostuvo que había que decirle sí a los biocombustibles, pero que había que tener determinadas precauciones para no repetir errores del pasado. ¿Cuáles serían los aspectos que a su entender habría que tener en cuenta para lograr un desarrollo de los biocombustibles que sea amigable con el medio ambiente?

Existen varias facetas. Por un lado, con respecto a la producción. Voy a hablar exclusivamente de la región chaqueña, que es donde más se va a desarrollar la expansión de la frontera agrícola. Lo primero que habría que hacer es producir al máximo en las tierras que ya están habilitadas. Hoy, tanto las tierras agrícolas como las ganaderas están generando menos de la mitad.

Entonces, en primer lugar habría que aplicar toda la tecnología disponible para aumentar su rendimiento. Esto permitiría realizar una planificación, lo que se denomina Ordenamiento Territorial: definir qué áreas se van a destinar a la agricultura, la ganadería, la actividad forestal, para los pequeños productores, para las poblaciones nativas y para la conservación. Todos son actores legítimos que deben ser contemplados. Y después, en los territorios destinados a la agricultura va a ser necesario desmontar y no lo cuestiono, pero en lugar de prender fuego a todo que es una salvajada, se debería sacar hasta el último palito y recién después habilitar el área para fines productivos. De esa forma se reducirían las emisiones y se mejoraría la calidad de la oferta.

Estos aspectos que usted menciona, ¿están contemplados en el actual marco legal o habría que perfeccionarlo?

Creo que la llamada Ley Bonasso -que establece una especie de moratoria de un año para los desmontes y después prevé acciones de ordenamiento territorial-, tiene sus aspectos buenos y sus restricciones, hay que mejorarla. Considero que este proyecto de ley, como los otros que se están discutiendo en el Senado, deberían confluir en una normativa nueva que regule este tipo de actividades.

En su opinión, ¿qué sustento tiene el debate Energía versus Alimentos?

Creo que está mal planteado y que sería mucho más enriquecedor definir cómo conciliamos los intereses entre la producción de energía y de alimentos, porque eso se puede hacer. La Argentina no debería tener problemas ni para la generación de energía, ni para la elaboración de alimentos. Vale resaltar que la última cosecha fue de aproximadamente 90 millones de toneladas, que equivale a un consumo de 7 Kg. por habitante por día, es decir, deberían sobrar alimentos.

Con respecto al uso de los biocombustibles, otro tema acerca del cual existen opiniones contrapuestas, es el del balance energético: si la energía que se obtiene a partir de su uso es mayor que la que se emplea para producirlos. ¿Qué nos puede decir sobre esta cuestión?

Básicamente, en relación con el balance energético de los biocombustibles, yo diría, por un lado, que los balances se están haciendo sobre la base de agriculturas muy ineficientes, porque están altamente subsidiadas y tienen costos de insumos casi 10 veces superiores. Eso ya implica una diferencia muy grande. Y por el otro lado, en la Argentina la mayor parte de la agricultura se realiza con Siembra Directa, que gasta muchísimo menos combustible en todas las labores. Y por último, los balances energéticos están hechos sólo para la producción de biodiesel o de etanol y no consideran a la utilización de los subproductos, no tienen en cuenta la aplicación de las harinas proteicas en el caso de la soja ni de los residuos húmedos o secos en el caso del maíz (ambos sirven para la alimentación del ganado), ni la captura del CO2, que se puede llevar adelante. Tampoco tienen en cuenta que el estiércol del ganado se puede capturar y utilizar en biodigestores para elaborar metano y usarlo como biogás, en lugar de emitirlo.

Por último, teniendo en cuenta la caída de reservas de petróleo y los altos precios a nivel mundial, ¿qué rol están llamados a jugar los biocombustibles?

Se trata de un rol de oportunidad. Si bien hay muchas fuentes renovables de energía todavía no es posible acceder a muchas de ellas, como por ejemplo, el hidrógeno sobre el que existe una gran expectativa, pero que todavía no está ni tecnológica ni económicamente disponible. En cambio, lo bueno que tienen los biocombustibles es que hoy se pueden, entonces aprovechémoslos.

Por Debora Grinstein

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *