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Contaminación aérea en la Argentina: cuáles son las consecuencias de respirar en Buenos Aires

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Por primera vez se realizó un estudio para analizar las secuelas que puede provocar la mala calidad del aire porteño. En diálogo con Infobae, los investigadores dieron detalles sobre los resultados

15 mil personas. Ese es el número estimado de muertes anuales de argentinos debido a enfermedades provocadas por la mala calidad del aire. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire provoca 4,2 millones de defunciones anuales en todo el mundo debido a accidentes cerebrovasculares, cardiopatías coronarias, cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias agudas y crónicas; siendo que el “91% de la población mundial vive en lugares en los que los niveles de contaminación del aire exceden los límites establecidos” por el ente internacional.

Sin embargo, en varias naciones se desconoce exactamente cuáles son los alcances de estas patologías vinculadas o cuáles son los niveles de contaminación. La Argentina es una de ellas. Por este motivo, un grupo de investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto a colaboradores del departamento de Inmunología de dicha casa de altos estudios, miembros del Departamento de Patología de la Facultad de Medicina, investigadores del CONICET y expertos de la Universitätsklinikum Freiburg (Alemania) pusieron el foco en la Ciudad de Buenos Aires.

“Mostramos en un modelo biológicamente relevante y representativo a través del cual pudimos conocer cómo estar expuesto al ambiente urbano, especialmente al ambiente de la Ciudad de Buenos Aires, produce o agrava estas enfermedades cardiovasculares”, explicó Timoteo Marchini, autor principal del trabajo que se publicó en la revista Environmental Pollution.

En ese sentido, el además profesor de Química en la Universidad de Buenos Aires, e investigador del CONICET y de la Universitätsklinikum Freiburg (Alemania), aseguró: “Los únicos datos que hay acerca de las tasas de mortalidad de el aire contaminado en Argentina son estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, que dice que aproximadamente unas 15.000 personas por año mueren producto de las complicaciones que genera respirar aire contaminado. Puesto en contexto, las estadísticas del Ministerio de Salud señalaban, antes de la pandemia, que todas las enfermedades infecciosas juntas reúnen esa misma cantidad”.

“En nuestro estudio, los resultados son relevantes para poder explicar los efectos de los contaminantes ambientales sobre la salud humana, ya que fueron evaluados los sistemas respiratorio, circulatorio y el cardíaco en ratones, que son similares a los humanos. Es importante evaluar los mecanismos orgánicos frente a la contaminación aérea en sistemas completos, por eso la elección de un modelo animal que nos permite analizar en una forma completa y cercana, y nos permite identificar los principales targets de los efectos tóxicos de los contaminantes ambientales”, explicó a Infobae la profesora e investigadora Natalia Magnani, coautora del estudio.

En tanto, el profesor e investigador Pablo Evelson, también coautor del estudio, señaló: “Si bien los resultados se limitan al aire urbano de la Ciudad de Buenos Aires se ha observado que la presencia de las partículas en el pulmón dispara mecanismos similares, independientemente de la composición de las partículas, siendo que en esta urbe las partículas provienen, principalmente, de la combustión de los combustibles fósiles que usa el sistema de transporte público”.

Por qué es importante analizar la contaminación del aire

9 de cada 10 personas en el mundo respiran aire de mala calidad, según la OMS. Algunas estimaciones señalan que unas 10,2 millones de personas mueren anualmente como consecuencia de la contaminación ambiental. En tanto, en las Américas, la mala calidad del aire provoca unas 300 mil muertes al año. Con estos datos, resulta más que necesario tomar en cuenta qué respiramos cuando respiramos.

“Dentro de los contaminantes presentes en el aire, hay uno en especial que se llama material particulado o partículas finas de contaminación ambiental, cuya abreviatura es PM2.5, las cuales tienen la capacidad de ser lo suficientemente pequeñas para penetrar bien profundo en el árbol respiratorio y llegar hasta los alveolos pulmonares, donde unas células que se llaman macrófagos alveolares las fagocitan, se las comen, y provocan una reacción inflamatoria medio descontrolada y exacerbada y sostenida en el tiempo”, señaló el investigador del CONICET y de la Universitätsklinikum Freiburg (Alemania).

Las PM son generadas principalmente por la combustión de combustibles en diferentes sectores, como el transporte, la energía, los hogares, la industria y la agricultura y “como son partículas completamente artificiales, el cuerpo no ha evolucionado lo suficiente como para responder adecuadamente a este cuerpo extraño. Entonces tiene esta respuesta exacerbada que genera o agrava el curso de una enfermedad”, dijo Marchini.

En ese tono, el científico señaló que “el estudio se basa en tratar de entender los mecanismos a través de los cuales la contaminación del aire produce un efecto adverso sobre la salud, principalmente en las patologías cardiovasculares. Es un problema de salud pública a nivel mundial que tiene un muy alto impacto, pero que, por lo general, está medio desatendido”. Además, aseguró que, según estudios epidemiológicos realizados en distintos lugares del planeta, “se estima que mueren aproximadamente unas 9 millones de personas por año de forma prematura, producto de los efectos de estar expuestos a contaminantes del aire”.

Según la OMS, las consecuencias “en los niños podrían suponer una reducción del crecimiento y la función pulmonares, infecciones respiratorias y agravamiento del asma”, mientras que en los adultos, además de las patologías cardiovasculares, “también están apareciendo pruebas de otros efectos como diabetes y enfermedades neurodegenerativas”, con lo cual la carga de “morbilidad atribuible a la contaminación del aire en el mismo nivel que otros importantes riesgos para la salud a nivel mundial, como la dieta malsana y el tabaquismo”.

“Las muertes ocurren por enfermedades cardiovasculares, como el accidente cerebrovascular y el infarto agudo de miocardio, a pesar de que nosotros respiramos aire contaminado y el pulmón es el principal órgano en contacto con esas toxinas”, aseguró el investigador. Al tiempo que, al advertir las razones de su enfoque local, explicó: “Quisimos entender cómo funciona este efecto adverso porque queremos comprender un problema grave de salud pública mundial, pero también proporcionar datos a nivel local, porque hay muy poca información o muy limitada y no se puede medir el verdadero impacto sobre la salud al respirar aire contaminado de un ambiente urbano, como es la Ciudad de Buenos Aires”.

Por su parte, Magnani agregó: “Una de las características que vuelve tan importante el estudio de los efectos adversos sobre la salud de los contaminantes ambientales es que no se conocen límites por debajo de los cuales estos tóxicos no generan un daño y todos estamos expuestos en el día a día. Entonces, es sumamente importante conocer estos mecanismos, ya que nos va a permitir diseñar nuevas estrategias terapéuticas que permitan mitigarlos. Incluso, tener amplio conocimiento sobre esto nos permite originar, informar y concientizar sobre la importancia de disminuir las emisiones de los contaminantes”.

Sobre qué se trató el primer estudio nacional sobre consecuencias de la contaminación aérea

“Casi toda la población mundial (99%) respira un aire que supera los límites de calidad recomendados”, dijo la OMS y advirtió que “las personas que viven en los países de ingresos bajos y medianos son quienes sufren las exposiciones más altas”. “Desde hace más de 10 años que estamos trabajando en intentar entender los mecanismos a través de los cuales la contaminación del aire en ambientes urbanos genera un efecto adverso sobre la salud”, explicó Marchini.

Para conocer cuál era la situación, los investigadores definieron realizar un denominado modelo animal. Para realizar investigaciones biomédicas se utiliza una especie no humana que puede replicar algunos aspectos de un proceso biológico o de una enfermedad presentes en los seres humanos. Para tal fin, los científicos optan por animales que presentan una anatomía, fisiología o respuesta a un patógeno lo suficientemente similar a la de los seres humanos y así pueden extrapolar los resultados.

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