En su ejercicio, los investigadores del LINAR detectaron que no es fiable usar el modelo entrenado con imágenes del ciervo de los pantanos para encontrar venados de las pampas. Lo que suena a mala noticia en realidad es positivo: les dice que el modelo no se confunde con otras especies. Su siguiente paso, cuenta Agustín Roca, será armar una base de datos de calidad para la segunda especie. En el futuro, agrega Castro, planean incluir imágenes termales de cámaras multiespectrales para optimizar las búsquedas en zonas con mala visibilidad.

Con más de una década de esfuerzos para salvar ciervos, Pereira sabe que sin el respaldo de aquellas personas cuyas acciones podrían impactar un lugar, no hay conservación. Incluso, advierte, para que los gobiernos escuchen motivos, la sociedad debe estar informada e involucrada. Mario Beade coincide con esta postura. “La única forma de hacer conservaciones es con la comunidad, en compañía y convencimiento”.

En la bahía de Samborombón, agrega, ganarse la confianza de pescadores y trabajadores del campo supuso mucho tiempo y esfuerzo. “Fue una tarea continua. En la conservación, decía mi abuela, si uno no quiere, dos no pueden”. Luego de años de aprendizaje, el plan de conservación del parque es tan amplio que incluye manejo de pastizales, ya que el venado come los brotes tiernos posteriores a los cortes o quemas.

Por su parte, además de generar insumos de investigación para sustentar acciones de conservación basadas en datos, el Proyecto Pantano cuenta con educación ambiental a cargo de personas originarias del delta del Paraná, comunicación social para generar empatía por la especie y diseño de estrategias para reconciliar la conservación del ciervo con la producción forestal en la región, que es la principal actividad económica del Bajo Delta.

Autora: Geraldine Castro
Foto: Wolfgang Kaehler/GETTY IMAGES
Fuente: es.wired.com/