Kelsey Neam, coautora del informe y especialista del grupo de anfibios en la Lista Roja, alerta de que “los anfibios están desapareciendo más rápido de lo que podemos estudiarlos”. Su colega Ariadne Angulo, coautora del trabajo y copresidenta del grupo de especialistas en anfibios de la UICN destaca cómo “la segunda evaluación global de anfibios confirma nuestras sospechas de que la disminución y extinción global de anfibios han continuado sin cesar”.
Entre los anfibios hay tres grandes grupos, los anuros (ranas y sapos), los caudados (salamandras, tritones) y los cecílidos, que recuerdan a las lombrices y solo se encuentran en las zonas tropicales de América. Hasta no hace mucho, las ranas y sapos eran el orden más amenazado, sin embargo, en lo que va de siglo, las salamandras les han tomado el relevo: tres de cada cuatro ya aparecen como amenazadas en la Lista Roja.
Por grandes regiones geográficas, las que acumulan más especies amenazadas son las islas del Caribe, América Central, la franja tropical de los Andes, las selvas de Camerún, Nigeria y Madagascar, ya en África, y en Asia, lo peor está sucediendo en las cadenas montañosas tropicales de India y Sri Lanka. Oceanía es la única gran región del mundo donde los anfibios han mejorado su situación. En ello influye que el hongo quitrido de los anfibios no ha llegado a Papúa Nueva Guinea. En Europa, preocupa la emergencia de otro hongo, el Bsal, que esta vez ataca a las salamandras. América del Norte alberga las comunidades de salamandras más biodiversas del mundo. Existe una gran preocupación por la posible llegada del patógeno al país americano. “El Bsal aún no se ha encontrado en Estados Unidos, pero, dado que tanto el ser humano como otros animales pueden favorecer su dispersión, quizás solo sea cuestión de tiempo que llegue una segunda oleada de esta enfermedad letal para las salamandras”, dice la ecóloga del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y también miembro de la UICN.
En cuanto a la situación en España, la investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales y coautora del trabajo, Patricia Burrowes dice que “el norte de España, que se distingue por ser más húmedo, alberga el mayor número de especies amenazadas y allí el efecto de enfermedades infecciosas emergentes como los hongos quítridos (Bd y Bsal) y ranavirus han tenido un efecto muy detrimental en algunas especies que son muy susceptibles”.
La EGA 2004 cifra en 798 las especies que podrían desaparecer, si no lo han hecho ya, en los próximos años. Pero también ha encontrado 120 especies que han mejorado su estado, bajando al estado de Preocupación Menor de la Lista Roja. 57 de ellas mejoraron sin ayuda humana, recuperándose del azote de los hongos. Pero el resto de recuperaciones, casi todas concentradas en Costa Rica, Malasia e India, se deben a políticas activas de protección del hábitat aplicadas en lo que va de siglo. Quizá ese sea el camino para salvar a las ranas.
Autor: Miguel Angel Criado
Foto: Jaime Culebras
Fuente:
elpais.com/
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