Dos científicos se encontraron ante un descubrimiento que abre una ventana al pasado y al futuro del mundo marino, en una discreta oficina del Museo de Historia Natural de Londres. El paleontólogo Ken Johnson y la bióloga marina Nadia Santodomingo, revelaron una colección de corales fosilizados, algunos con más de 30 millones de años.El “Amazonas submarino”: los secretos del ecosistema más diverso y resistente del planeta
Noticias
Se trata del triángulo coral que abarca las aguas de varios países. Dos científicos ingleses revelaron el trasfondo del histórico lugar tras sus investigaciones.
Dos científicos se encontraron ante un descubrimiento que abre una ventana al pasado y al futuro del mundo marino, en una discreta oficina del Museo de Historia Natural de Londres. El paleontólogo Ken Johnson y la bióloga marina Nadia Santodomingo, revelaron una colección de corales fosilizados, algunos con más de 30 millones de años.El triángulo de coral es hogar del 75% de todas las especies de coral conocidas, además de 3.000 especies de peces de arrecife y seis de las siete especies de tortugas marinas del mundo. Esta región actúa como una “ciudad submarina” donde pequeños animales marinos, conocidos como pólipos, construyen estructuras coralinas que otras criaturas colonizan.
“Los corales son como los cimientos de edificios en una ciudad”, explica Santodomingo. “Son refugios, zonas de caza y lugares de reproducción para muchas especies”. Cuando los pólipos mueren, sus esqueletos quedan como un hogar vacío donde esponjas, almejas y otros organismos encuentran refugio y espacio para vivir, haciendo de estos arrecifes un pilar fundamental para la biodiversidad marina.
A diferencia de otros arrecifes en el mundo, el triángulo de coral no sufrió extinciones masivas, lo cual permite que su diversidad persista. En otras partes del planeta, como el Caribe, eventos climáticos provocan la extinción de especies hace millones de años, reduciendo su diversidad actual.
Además, “el agua turbia en esta región parece jugar un papel protector, ayudando a los corales a resistir el blanqueamiento, un fenómeno en el que los corales pierden su color y, con ello, su resistencia, al expulsar las algas que viven en simbiosis con ellos”, explayaron los científicos.
Los cambios en la biodiversidad
Investigaciones recientes demostraron que los corales que crecen en aguas turbias, como los de Sakar en Malasia, tienen menos probabilidades de sufrir blanqueamiento durante olas de calor en comparación con aquellos en aguas claras.
Un estudio de 2020 evidenció que solo el 10% de los corales en aguas turbias blanqueaban, frente al 37% en aguas cristalinas. Este efecto de “protección” se debe, según los científicos, a que la turbiedad reduzca la exposición a la luz intensa, disminuyendo el estrés térmico sobre los corales. No obstante, estos entornos están bajo amenaza por la contaminación plástica y otros residuos provenientes de actividades humanas cercanas.
“La actividad humana ejerce una presión adicional sobre estos hábitats resilientes”, advierte Johnson. Los investigadores propusieron medidas urgentes, como la “creación de áreas marinas protegidas en el triángulo de coral para salvar estos ecosistemas únicos y permitir que continúen siendo refugio de vida en un contexto de cambio climático”.
A medida que los arrecifes de aguas claras en el resto del mundo siguen declinando, los investigadores señalan que estos arrecifes turbios podrían ofrecer una especie de santuario para especies marinas que, de otro modo, enfrentarían la extinción.
Con la tecnología moderna, Johnson y su equipo también exploraron fósiles recolectados hace décadas en el museo, utilizando tomografía computarizada y otras técnicas avanzadas para analizar sus estructuras sin dañarlas, abriendo nuevas vías de investigación sobre la resiliencia de estos corales.
Para Johnson, preservar estas colecciones históricas de fósiles es fundamental: “No sabemos qué capacidades tecnológicas habrá en el futuro para estudiar estos corales”, reflexionó el paleontólogo.
“Las generaciones futuras podrían descubrir respuestas a preguntas que hoy no somos capaces de formular”, continuó, haciendi énfasis en la importancia de mantener el interés investigativo.
Las colecciones de los museos son, en este sentido, guardianes del pasado y del futuro, ofreciendo a los científicos una perspectiva invaluable para proteger los ecosistemas marinos actuales frente a un entorno en constante transformación.
Foto: Nature Conservacy
Fuente: ambito.com/

This Post Has 0 Comments