El récord de calor en el Ártico amenaza a la Bóveda del Fin del Mundo
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Es el almacén del mundo. La gran instalación subterránea en la que se guardan más de un millón de semillas debe mantener en su interior unos 18 grados bajo cero, lo que se complica con el aumento de la temperatura exterior.
La temperatura óptima en el interior de las instalaciones del Banco Mundial de Semillas de Svalbard (Svalbard Global Seed Vault) es de unos 18 grados bajo cero.
En condiciones normales, esta temperatura es fácil de mantener porque este gran almacén subterráneo conocido popularmente como la Bóveda del Fin del Mundo (Doomsday Vault) se encuentra en la isla noruega de Spitsbergen, en el archipiélago Svalbard, en Noruega, a unos 1.300 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico.
El interior de la roca enfriada durante miles de años y el permafrost de las capas superficiales sirven de aislante para este depósito en el que se conservan más de un millón de muestras de semillas de todo el planeta, con el objetivo de garantizar su supervivencia ante cualquier eventualidad o catástrofe.
La catástrofe global más inminente -con permiso del coronavirus– es el cambio climático y la Bóveda del Fin del Mundo está notando ya sus efectos: la última semana de julio en esta zona de Svalbard superaron temperaturas de 20ºC y las imágenes difundidas en los últimos días muestran la entrada a estas instalaciones totalmente descubierta de hielo.
El archipiélago Svalbard tenía hasta ahora un récord histórico (desde que se tienen datos de este tipo con aparatos homologados) de 21,3ºC, establecido el verano de 1979.
Entre el 20 y el 24 de julio de este año, los termómetros marcaron en esta isla nórdica niveles de 21,2 ºC y el 25 de julio, el Instituto Meteorológico de Noruega (IMN) informó en su cuenta en Twitter que la pequeña ciudad de Longyearbyen, el único asentamiento humano cercano a la Bóveda del Fin del Mundo, había alcanzado los 21,7ºC.
1 millón de paquetes de semillas como reserva alimenticia en caso de una catástrofe.
La temperatura exterior es sin duda un factor de riesgo para la integridad del almacén de semillas. La instalación está preparada para mantener la refrigeración interior y conservar millones de muestras durante siglos pero es evidente que las condiciones externas dificultan esta labor.
En 2016 se detectaron, por ejemplo, diversas filtraciones de agua en algunas de las zonas de aislamiento de las semillas. El deshielo estaba alterando la integridad de la roca y las galerías empezaban a inundarse por lo que se llevaron a cabo trabajos de reparación y refuerzo de la integridad del almacén.
Los responsables de las instalaciones no han difundido en su página en internet ningún comentario sobre la situación actual pero las imágenes difundidas en los últimos días dejan abierta la incógnita sobre la estabilidad de este almacén construido para mantener a salvo la riqueza de semillas de nuestro planeta y, por tanto, la seguridad alimentaria de la humanidad.
Autor: Joaquim Elcacho, La Vanguardia.
Fuente: clarin.com/

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