El miedo a los ‘chalecos amarillos’ sobrevuela la cumbre del clima de Katowice
Noticias
Ministros y representantes políticos se efuerzan por resaltar que la transión climática debe ser justa con los trabajadores
Los chalecos amarillos también han viajado hasta Polonia. O, al menos, el fantasma de ese descontento. El temor de los gobernantes a sufrir unas protestas como las de Francia, que tuvieron como uno de los desencadenantes la subida de las tasas de los carburantes más contaminantes, recorre la cumbre del clima de la ONU que se celebra en la ciudad polaca de Katowice, la llamada COP24.
Son continuas las referencias de los participantes a esas protestas y a la necesidad de darle una salida a los trabajadores que se vean afectados por la reconversión climática necesaria para eliminar los gases de efecto invernadero que están detrás del calentamiento global, según la mayoría de los científicos. Esa salida se engloba dentro del término “transición justa para los trabajadores”, repetido una y otra vez en una cumbre que el viernes debería concluir tras dos semanas de negociaciones. Y los ministros y representantes políticos de la UE –donde el año que viene están previstas elecciones generales en nueve países, además de los comicios europeos– se muestran especialmente activos con este asunto.
“Es importante saber explicarle a la gente lo que debemos hacer”, ha resaltado este miércoles la ministra de Sostenibilidad de Austria, Elisabeth Köstinger, al referirse a los chalecos amarillos. “La transición climática exige poner en marcha instrumentos para que sea justa”, ha añadido el comisario europeo de Acción por Clima y Energía, el español Miguel Arias Cañete.
Desde mediados del siglo pasado los combustibles fósiles –el carbón, el petróleo y el gas– han sido en Occidente la sangre que ha alimentado un crecimiento continuado. Pero al quemar esos combustibles se liberan cada año miles de millones de toneladas dióxido de carbono que acumulan en su interior. El sector energético emite alrededor del 80% de los gases de efecto invernadero de la actividad humana y los combustibles fósiles son los responsables.
Por eso esos combustibles están en entredicho. Y, por supuesto, los sectores basados en esos fósiles. “Se verán afectados el sector de la minería, la extracción de combustibles fósiles y el sector automovilístico”, ha recordado Arias Cañete. “No solo será el carbón”, advierte el comisario.
Pero lo cierto es que la lucha contra el cambio climático tiene en el punto de vista más inmediato al carbón. El rápido avance de las tecnologías renovables y el fuerte abaratamiento de sus costes ha dejado en entredicho la viabilidad de seguir quemando carbón para producir electricidad. Muchos países de la UE le están poniendo fecha al cierre de las centrales térmicas (entre 2025 y 2030) y las minas y el entramado legal construido desde Bruselas también conduce a eso.
Aunque también hay países que se resisten, como el anfitrión de esta cumbre: Polonia. Su ministro de Medio Ambiente, Henryk Kowalczyk, ha dejado claro este miércoles que su país no tiene la intención de desprenderse del carbón en el corto plazo. “Gran parte de nuestra energía viene de los combustibles fósiles”, ha recordado.
Polonia es, sin duda, el gran afectado por el cierre del carbón en la UE desde un punto de vista del empleo. En Europa se perderán de aquí a 2030 alrededor de dos tercios del empleo ligado al carbón (minas y centrales térmicas), lo que supone unos 160.000 puestos de trabajo, según un informe del Joint Research Centre (JRC), órgano científico que asesora a la Comisión Europea. Casi la mitad de los empleos de este sector en la UE están ahora en Polonia, de ahí la insistencia de este país en introducir continuas referencias a la transición justa en la cumbre de este año.
No tiene la misma dimensión que en Polonia, pero Alemania también tiene un problema con el carbón. Es el segundo país con más empleos ligados a este combustible en la UE (más de 35.000). Su ministra de Medio Ambiente, Svenja Schulze, ha insistido en que debe existir una relación directa entre los asuntos “ecológicos y sociales”, por eso “la transición justa es tan importante en la política climática internacional”. “Nuestro objetivo es explicar no solo cómo debemos abandonar los combustibles fósiles, sino también qué ocupará su lugar”, ha añadido.
En la UE, ha recordado Schulze, hay en estos momentos 40 regiones mineras afectadas y “todas tienen casi las mismos retos y preguntas”. Por ejemplo, “¿cómo les van a ayudar los Gobiernos nacionales o la UE?”.
“Son necesarias medidas financieras para reindustrializar, para recapacitar profesionalmente y dar una oportunidad a los afectados en la economía digital”, ha apuntado Arias Cañete. En estos momentos en la UE, por ejemplo, existe un modelo de pago por los gases de efecto invernadero expulsados a la atmósfera que obliga a las grandes industrias a comprar derechos de emisión. En teoría, lo recaudado por esta tasa debería dedicarse a políticas climáticas. Arias Cañete, además, recuerda que el Parlamento Europeo debate ahora si se establece un “fondo específico” para la transición de 5.000 millones de euros. “No se puede dejar a nadie detrás”, ha resumido el comisario europeo que, sin embargo, resalta ya existen en la UE “cuatro millones de empleos verdes”.
“No habrá trabajos en un planeta muerto”, ha advertido la ministra alemana de Medio Ambiente, quien ha invitado a su homóloga española, Teresa Ribera, a compartir en un acto su experiencia sobre transición justa. Ribera ha anunciado que en enero el Gobierno aprobará la estrategia para las zonas mineras afectadas por los cierres, que cuenta con un presupuesto de 250 millones. La ministra ha reconocido, sin embargo, que en España (donde apenas quedan 2.000 mineros) ya se realizó en los noventa la gran reconversión, con lo que el problema ahora no es equiparable al de Alemania o Polonia.
Chalecos amarillos y verdes
En España no ha habido protestas en las calles, pero la posibilidad de aumentar el gravamen del diésel (algo que llevan años reclamando diferentes organismos internacionales al Gobierno) también fue polémica y criticada, en este caso, especialmente por los fabricantes de coches. Finalmente, el asunto de la fiscalidad no está previsto que se aborde en la futura ley de cambio climático que prepara el equipo de Pedro Sánchez.
Respecto a Francia, Florent Marcellesi, parlamentario europeo de Los Verdes, ha criticado duramente al papel desarrollado por el Ejecutivo de Macron en la crisis de los chalecos amarillos. Y ha apostado por incidir en la “fiscalidad ecológica”, pero poniéndola “al servicio de la clase trabajadora afectada”. En el caso de Francia, Marcellesi lamenta que de la recaudación prevista de 30.000 millones con el aumento de la tasa de los carburantes “solo se fueran a dedicar 7.000 a transición justa”.
Para este europarlamentario el objetivo debe ser poner de acuerdo a los “chalecos amarillos y a los chalecos verdes”. “Pero siempre hay que decir la verdad: debemos cambiar porque el modelo es insostenible”.

Autor: Manuel Planelles
Foto: Andrzej Grygiel (EFE)
Fuente: elpais.com

This Post Has 0 Comments