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Para combatir el cambio climático, proponen extraer dióxido de carbono del océano y convertirlo en roca

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Hacer pasar agua de mar a través de una planta de captura de carbono del océano podría convertir químicamente el dióxido de carbono en piedra caliza a gran escala.

Pasa el tiempo, del que cada vez disponemos menos, y al parece los líderes del mundo todavía no se ponen de acuerdo en el combate del cambio climático. En ese contexto, un grupo de científicos descubrió un nuevo método para paliar el calentamiento global que podría hacer la diferencia. Crucemos los dedos.

La idea, atrevida, es extraer el dióxido de carbono del océano y convertirlo en roca inofensiva.

Aproximadamente una cuarta parte del dióxido de carbono que bombeamos al medio ambiente es absorbida por los océanos, lo que provoca que se acidifique el agua y ponga en peligro a los organismos, como los que tienen cáscaras de carbonato de calcio, que son sensibles al cambio.

Sabemos, y se repite constantemente, que para detener el calentamiento global lo esencial es que los humanos reduzcamos rápidamente las emisiones de efecto invernadero. Pero hay quienes que creen que ya no tenemos tiempo, y que sólo ese hecho no logrará cambiar la ecuación.

Es por esa razón que se plantea como una necesidad la captura activa de carbono, es decir eliminar deliberadamente el dióxido de carbono del medio ambiente. Al mismo tiempo que se reducen las emisiones. Sin embargo, capturar suficiente carbono para marcar la diferencia es una tarea enorme, que hasta ahora ha resultado desafiante y costosa.

“Estamos hablando de eliminar entre 10 y 20 gigatoneladas de dióxido de carbono por año, a partir de 2050, probablemente durante el próximo siglo”, sostiene Gaurav Sant, profesor de ingeniería civil y ambiental y director del Instituto de Gestión del Carbono la Universidad de California, Los Ángeles.

Hasta la fecha, la mayoría de los esfuerzos se han centrado en la captura directa del aire, tratando de sacar el gas de la atmósfera. Pero los océanos y otras grandes masas de agua pueden contener más de 150 veces más dióxido de carbono que el aire.

La idea de Sant y sus colegas es que si se puede eliminar el carbono del océano, el agua absorberá más de la atmósfera para mantener un estado de equilibrio. Proponen una forma innovadora de extraer carbono del océano, convirtiéndolo en roca.

El agua de mar contiene mucho calcio y magnesio. Cuando los iones de calcio o magnesio se combinan con el dióxido de carbono, forman calcita o magnesita. La reacción química es similar a la forma en que muchos organismos marinos construyen sus caparazones.

Pero al introducir un tercer ingrediente, la electricidad, los científicos pueden hacer que esa reacción ocurra de manera rápida, eficiente y, quizás eventualmente, a gran escala.

Juntando todo esto, se ha propuesto una nueva tecnología que hará pasar el agua de mar a través de una malla cargada eléctricamente, utilizando la electrolisis para desencadenar las reacciones químicas necesarias para formar rocas carbonatadas.

El equipo de la Universidad de California ha construido un prototipo de 1,5 por 1,5 metros que pueden inundar con agua de mar. Están recopilando datos sobre la cantidad de dióxido de carbono que se puede eliminar durante varios períodos de tiempo, analizando la eficiencia del proceso y la cantidad de energía requerida. Además de simplemente demostrar el concepto, están utilizando el modelo para determinar qué variables operativas podrían afectar el proceso.

“Este es el paso formativo hacia la construcción de sistemas más grandes y la prueba del proceso a mayor escala”, sostiene Sant.

El proceso es un poco como una planta de tratamiento de agua, pero en lugar de tomar agua y tamizar las impurezas, la planta propuesta usaría electricidad para forzar al carbono, calcio y magnesio a reaccionar y convertirse en sólidos. El agua “purificada” luego se devolvería al océano.

“En realidad, se está devolviendo agua que es un poco más alcalina”, explica Alan Hatton, un ingeniero químico del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que ha trabajado en varias tecnologías de captura de carbono no relacionadas. Esta agua más alcalina podría ayudar a mitigar los efectos de la acidificación del océano en las inmediaciones, agrega Hatton.

Además de extraer carbono del agua de mar, la reacción química tiene un subproducto útil: gas hidrógeno. Al producir y vender el hidrógeno, una planta podría ayudar a compensar sus costos.

Una vez que el equipo pueda demostrar que la tecnología puede funcionar a gran escala y es económicamente viable, esperan ver eventualmente cientos, si no miles, de plantas construidas en todo el mundo. En última instancia, Sant espera que su trabajo abra la mente de las personas a lo que es capaz de hacer la captura de carbono.

Fuente: clarin.com/ (Smithsonian Magazine)

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