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Punto de encuentro entre las Empresas, el Medio Ambiente y la Sustentabilidad

Movimientos sociales rechazan las falsas soluciones “basadas en la naturaleza” propuestas en la COP26

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Organizaciones de 61 países denunciaron que el nuevo concepto de “Soluciones Basadas en la Naturaleza” no busca atender la crisis climática sino garantizar los negocios de las grandes empresas. Implican la expansión de monocultivos y prácticas conservacionistas que atentan contra campesinos y pueblos indígenas. El rol de Shell, Nestlé, Total, Microsoft y Unilever.

 

El monocultivo de árboles atenta contra territorios de campesinos y pueblos indígenas.

Organizaciones y movimientos socioambientales de 61 países rechazaron las llamadas “Soluciones Basadas en la Naturaleza”, una propuesta que empresas y gobiernos impulsan en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP26) que se realiza en Glasgow (Escocia). “Grandes empresas responsables de la contaminación climática como Shell y Nestlé nos quieren vender una peligrosa estafa. Dicen que pueden reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a cero y además seguir quemando combustibles fósiles, extraer más del planeta y aumentar la producción de carne y lácteos. A esto lo llaman reducir las emisiones a ‘cero neto’”, cuestionaron las organizaciones socioambientales.

En la declaración, 257 organizaciones, redes y movimientos de 61 países se manifestaron contra las denominadas “Soluciones Basadas en la Naturaleza”. Alertan que se trata de “un concepto que el gobierno del Reino Unido, las mayores empresas contaminadoras del mundo y la industria de la conservación intentan vender” en la COP26 como una supuesta solución a la crisis climática. Se trata de una propuesta que promete plantar árboles a gran escala y proteger bosques pero en un modelo de naturaleza sin gente, como forma de compensar la contaminación que producen esas mismas compañías.

El documento advierte que estas propuestas son, en verdad, “despojos basados en la naturaleza” y encubren prácticas dañinas, como los monocultivos de árboles y el avance de la agricultura industrial. Entre las empresas señaladas figuran las compañías Shell, Eni y Total. Las organizaciones afirman que con las “Soluciones Basadas en la Naturaleza” estos emporios pueden reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a cero y, al mismo tiempo, seguir beneficiándose de la extracción de combustibles fósiles. También indican que compañías como Microsoft, Unilever y la aerolíneas Delta vinculan sus promesas de “carbono neutro” y carbono cero neto con la compensación de sus emisiones a través de este tipo de proyectos.

La declaración permanece abierta, con traducciones en español, inglés, francés, portugués e indonesio, para sumar adhesiones de organizaciones hasta fines de 2021. Fue impulsada por Amigos de la Tierra Internacional, Grupo ETC, Alianza por la Soberanía Alimentaria en África, Movimiento Asia Pacífico sobre Deuda y Desarrollo, Acción Climática Indígena, Marcha Mundial de las Mujeres y el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, entre otros.

La disputa por la tierra

Los movimientos sociales alertan que ese tipo de propuestas empresariales “implicarán la clausura de espacios de vida de pueblos indígenas, campesinos y comunidades que dependen de los bosques a una escala masiva”. Por ejemplo, el plan “cero neto” de la empresa de alimentos más grande del mundo, Nestlé, por sí solo podría requerir 4,4 millones de hectáreas de tierra por año para compensar con plantaciones de árboles sus emisiones de carbono.

La declaración exhorta a los movimientos climáticos, ambientales y de justicia social a rechazar radicalmente las “Soluciones Basadas en la Naturaleza” y todos los mecanismos de compensación “porque no están concebidos para resolver la crisis climática”. Para evitar el caos climático proponen “detener la destrucción de los depósitos subterráneos de carbono fósil”. En ese sentido, exigen a los gobiernos reunidos en Glasgow no permitir que las llamadas “Soluciones Basadas en la Naturaleza” los distraigan de acordar “un plan con un límite de tiempo para dejar las reservas restantes de carbón, petróleo y gas bajo tierra”.

«Esos mecanismos no están destinados a abordar la crisis climática», enfatiza el comunicado. Por el contrario, su función principal «es comprar una o dos décadas más de lucro corporativo desenfrenado», derivado de la extracción de carbono fósil y de la agricultura industrial, mientras aumentan el control externo sobre los territorios de comunidades.

Otra estafa de empresas contaminantes

Las organizaciones que elaboraron el documento califican como una “estafa” a las propuestas de acción climática de empresas como Shell y Nestlé. Contradictoriamente, las compañías multinacionales sostienen que reducirán un 37 por ciento las emisiones para 2030.

Para muestra basta un botón: la compañía italiana de energía Eni anuncia que, para 2050, el 90 por ciento de su energía seguirá siendo generada por combustibles fósiles. Para compensar las emisiones que esto provoque tendrá que reclamar el total del potencial de todos los bosques de Italia para absorber carbono: son ocho millones de hectáreas para que Eni se declare «cero neto». Según la ONG Oxfam, los objetivos cero neto de tan solo cuatro de las grandes empresas de petróleo y gas (Shell, BP, Total y Eni) podrían requerir una superficie de tierra dos veces más grande que el Reino Unido.

El movimiento en defensa del ambiente advierte que detrás de la propaganda de iniciativas genuinas de agroecología y regeneración natural, «los partidarios de las ‘soluciones basadas en la naturaleza’ se preparan para promover prácticas aún más dañinas, como los monocultivos de árboles y la agricultura industrial». Estas empresas -agregan- pretenden incrementar su elaboración de productos altamente contaminantes.

Grupos conservacionistas y crédito de carbono

Las propuestas empresariales de soluciones basadas en la naturaleza consisten en «plantar árboles, proteger los bosques y modificar las prácticas agrícolas industriales», con el objetivo de almacenar suficiente carbono adicional en las plantas y el suelo como para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero que emiten a la atmósfera. Pero se trata -en palabras de los movimientos- de una “peligrosa distracción” que encubre el monocultivo de árboles y el desalojo de comunidades de sus territorios. Alertan, también, que los grupos conservacionistas utilizan este discurso para “expandir su control sobre los bosques”.

Al respecto, explican la perspectiva de la industria de la conservación: “Las empresas les pagan para cercar bosques o plantar árboles en tierras que, según ellos, están ‘degradadas’ y que si se restauraran podrían absorber más carbono”. A cambio, las empresas afirman que compensan el daño climático provocado por sus continuas emisiones de gases de efecto invernadero. Para comercializar este reclamo de compensación de emisiones, se suele utilizar un documento al que se denomina crédito de carbono.

La declaración firmada por más de 250 organizaciones explicita que, cuando las empresas y los grandes grupos conservacionistas hablan de ‘naturaleza’, “se refieren a espacios cercados, sin gente”. Refieren a áreas protegidas custodiadas por guardabosques armados, a plantaciones de árboles y grandes monocultivos. Para las y los activistas, ese concepto “es incompatible con la naturaleza entendida como territorio, como un espacio vital inseparable de las culturas, los sistemas alimentarios y los medios de vida de las comunidades que la cuidan y que se ven a sí mismas como parte intrínseca de ella”.

En ese sentido, entienden que más que soluciones, las empresas están proponiendo “un fraude” que redundará en “despojos basados en la naturaleza”. Al respecto, argumentan que “cercarán los espacios vitales de los pueblos indígenas, de las comunidades campesinas y de otras comunidades que dependen de los bosques, y reducirán la ‘naturaleza’ a un mero proveedor de servicios para compensar la contaminación de las empresas y para proteger las ganancias de las compañías que mayor responsabilidad tienen por el caos climático”. Por esta disputa sobre los territorios, las comunidades se verán más expuestas a la violencia, a los desalojos y a la coerción de la agricultura campesina.

Nada nuevo bajo el sol

Las Soluciones Basadas en la Naturaleza recuerdan a los fallidos mecanismos llamados «REDD+» de plantación de árboles y conservación de bosques, que los mismos grupos conservacionistas promovieron durante los últimos 15 años. «REDD+ no ha hecho nada para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero ni para frenar a las grandes empresas de la agroindustria y de la alimentación, que impulsan la deforestación», se lee en el comunicado que se conoció este martes. «Su legado, en cambio, es la pérdida de tierras y bosques para las comunidades campesinas y del bosque, y fuertes restricciones a la forma de uso de sus tierras», denuncian sus firmantes.

Según el Plan de Acción de Bali (2007), se denomina REDD+ «a la reducción de emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal; además de la conservación, el manejo sostenible y el mejoramiento del stock de carbono de los bosques en los países en desarrollo». Sin embargo, actualmente ese mecanismo es cuestionado por no haber alcanzado sus objetivos.

La COP26 no es el único lugar donde las falsas Soluciones Basadas en la Naturaleza encontraron eco. En relación con la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios que se celebró en septiembre de 2021, se utilizó el término “producción positiva para la naturaleza” como un concepto para industrializar aún más la agricultura y expandir el control de las empresas.

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