Certificación WELL: cómo invertir en salud y bienestar genera retornos medibles
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En el mundo corporativo, cada vez más empresas entienden que el bienestar de las personas no es un gasto, sino una inversión estratégica con retorno comprobado. La certificación WELL, desarrollada por el International WELL Building Institute (IWBI), se ha consolidado como un estándar internacional que acredita edificios saludables y evidencia su impacto en la rentabilidad.
De acuerdo con investigaciones del MIT y del IWBI, los edificios certificados WELL alcanzan rentas hasta un 7% superiores, mayor ocupación y mejores tasas de retención de inquilinos. En términos de productividad, las mejoras en calidad del aire, luz natural y confort térmico pueden traducirse en más de 20.000 dólares en valor neto por empleado a lo largo de una década.
El crecimiento global es contundente: ya hay más de 500 mil millones de metros cuadrados de espacios certificados o en proceso, distribuidos en unas 100.000 ubicaciones de 137 países.
Grandes compañías como Cisco, T-Mobile, GSK o Citi han adoptado WELL de manera masiva.
“Los datos son claros: la salud se traduce en productividad y competitividad. La certificación WELL ofrece un marco medible que vincula el bienestar humano con la generación de valor para empresas e inversores, y no necesariamente aumenta el costo de construcción”, señala Micaela Smulevich, directora y fundadora de Green Group Sustainability, consultora especializada en servicios integrales de sustentabilidad.
A diferencia de otras normas, WELL pone a las personas en el centro. Evalúa diez áreas clave — aire, agua, nutrición, luz, movimiento, confort térmico, sonido, materiales, mente y comunidad—, lo que implica que cada decisión de diseño, desde la elección de un sistema de ventilación hasta la calidad acústica de una sala de reuniones, impacta directamente en la experiencia del usuario.
En Argentina, donde la discusión sobre sustentabilidad en el Real Estate ha crecido en los últimos años, WELL aparece como un puente entre el cuidado de las personas y el retorno económico. La certificación también se integra a instrumentos financieros sostenibles como bonos verdes o préstamos vinculados a los criterios ESG (Environment, Social, Governance – ambiental, social y gobernanza), dado que funciona como un parámetro de posicionamiento corporativo y demuestra la preocupación de la dirección por su impacto ambiental y social.
El caso Citibank: una sinergia entre sustentabilidad y bienestar
Uno de los principales ejemplos a nivel global es Citibank, que cuenta con 36 proyectos en proceso de certificación, tanto a nivel global como local. Tal es así que el edificio Citicenter en Buenos Aires se convirtió en el primer proyecto en alcanzar la certificación WELL Platinum en Argentina.
Citicenter combinó su certificación LEED (de construcción sustentable) con WELL (bienestar humano). A partir de una base constructiva sustentable, validada por LEED, se incorporaron criterios adicionales centrados en la salud, el confort y la experiencia de los ocupantes.
Los espacios fueron diseñados con criterios de confort acústico y visual, utilizando materiales certificados que garantizan transparencia, trazabilidad y bajo impacto ambiental. El proyecto se destaca también por su contexto urbano favorable, que aporta accesibilidad, conectividad y calidad ambiental externa, factores que influyen directamente en el bienestar de los usuarios y en el desempeño del edificio.
Gracias a la sinergia entre ambos certificados, Citicenter alcanzó uno de los estándares sustentables más completos de la actualidad.
La salud, un nuevo estándar de calidad corporativa
En el mercado del Real Estate, los desarrolladores buscan hoy aspectos diferenciales que aporten identidad y valor agregado a sus proyectos. En ese contexto, la salud se erige como un nuevo estándar de calidad.
Tanto la ubicación como la tecnología, por sí solas, ya no son suficientes: los usuarios demandan espacios que fomenten el bienestar físico y mental, generando un equilibrio entre desempeño laboral y desarrollo personal. Un edificio de alto estándar es, por definición, eficiente y también saludable. Ofrece confort, promueve buenos hábitos y contribuye a una experiencia más humana.
“Hoy el mercado busca activos resilientes y atractivos para capital institucional. WELL no solo garantiza ambientes más saludables, sino que también fortalece el posicionamiento de las compañías frente a inversores y clientes”, agrega Sohrab Yazdani, director y cofundador de Green Group Sustainability.
En un contexto donde los negocios se miden cada vez más por su impacto social, WELL se consolida como una herramienta clave que convierte la salud y el bienestar en un activo financiero tangible, con beneficios directos para empleados, empresas y el ecosistema inversor.

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