El poder oculto del musgo: cómo una planta y sus microbios limpian aguas contaminadas con metales pesados
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Un equipo de la Universidad de Oulu identificó el rol de estas plantas y cómo logran transformar estas sustancias disueltas en compuestos sólidos, según National Geographic
La contaminación del agua por metales pesados constituye una amenaza persistente para la salud humana y ambiental, especialmente en regiones afectadas por la actividad industrial y minera. Un reciente hallazgo de investigadores de la Universidad de Oulu en Finlandia revela que el musgo Warnstorfia fluitans, en colaboración con microbios endófitos, puede extraer y transformar metales peligrosos del agua contaminada, lo que abre la puerta a una alternativa sostenible para la purificación en lugares donde los métodos convencionales resultan ineficaces.
Según reporta National Geographic, este avance podría marcar un cambio significativo en la gestión de la contaminación hídrica en zonas frías, remotas o con infraestructuras obsoletas.
Riesgos y fuentes de contaminación
El problema de la contaminación del agua por metales pesados como el plomo, mercurio, cadmio y arsénico tiene su origen en fuentes industriales, mineras y en la corrosión de tuberías antiguas. Estas sustancias, al infiltrarse en ríos, lagos y acuíferos, pueden provocar daños neurológicos, renales e incluso cáncer en los seres humanos cuando se consumen.
La presencia de fertilizantes, pesticidas y desechos agrícolas agrava la situación, mientras que los derrames de petróleo y la acumulación de plásticos suman nuevos riesgos. National Geographic destaca que los sistemas tradicionales de purificación de agua suelen fallar en regiones de bajas temperaturas o en áreas donde la infraestructura ha quedado obsoleta, lo que deja a muchas comunidades expuestas a la contaminación.
En este contexto, el musgo Warnstorfia fluitans ha captado la atención de la comunidad científica por su capacidad de prosperar en ambientes ácidos y ricos en metales, condiciones en las que pocas plantas sobreviven.
Los investigadores detectaron densos crecimientos de este musgo cerca de la mina Pyhäsalmi en Finlandia, una de las minas de zinc y cobre más profundas de Europa, que cesó operaciones en 2022 y actualmente se transforma en un centro de investigación subterránea y parque de almacenamiento de energía. La singularidad de esta especie radica en su habilidad no solo para sobrevivir, sino para florecer en aguas cargadas de metales disueltos, lo que motivó su estudio detallado, según relata National Geographic.
El papel de los microbios endófitos
El proceso de extracción y transformación de metales por parte del musgo depende de la colaboración con microbios endófitos, organismos microscópicos que viven dentro de sus tejidos.
La profesora Anna-Maria Pirttilä, de la Universidad de Oulu, subraya la importancia de estos socios invisibles. El equipo identificó dos especies microbianas predominantes en musgos recolectados de aguas contaminadas: Phialocephala bamuru y Hyaloscypha hepaticola. Ambas especies, cultivadas con éxito en laboratorio, parecen modificar las condiciones químicas internas del musgo, facilitando la conversión de metales disueltos en partículas sólidas y menos peligrosas.
Los resultados del estudio, recogidos por National Geographic, muestran que el musgo, con la ayuda de estos microbios, puede extraer del agua metales como hierro, cadmio, cobre, zinc, níquel y arsénico.
La investigadora posdoctoral Kaisa Lehosmaa explicó que los microbios alteran el entorno interno del musgo, permitiendo que los metales dañinos se transformen en formas manejables, lo que posibilita la retirada de los musgos enriquecidos en metales del entorno. Este mecanismo ofrece una solución potencialmente viable para la remediación de aguas contaminadas en lugares donde las tecnologías convencionales no pueden aplicarse.
Cooperación internacional y validación
El proyecto contó con la colaboración de socios internacionales y de la industria. Además, los investigadores recolectaron muestras de musgo en la mina cerrada de Saattopora en Finlandia y en la mina de Adakgruvan en Suecia, comparando ejemplares de ambientes contaminados con los de zonas limpias.
Esta cooperación permitió validar la eficacia del musgo y sus microbios en distintos contextos geográficos y niveles de contaminación, según detalla National Geographic.
Fuente: infobae.com/

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