El drama del ‘oro verde’: cómo el pistacho de exportación seca desiertos de Argentina
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En una de las provincias más áridas del país, las plantaciones de pistacho se multiplican rápidamente. ¿Puede un cultivo intensivo en agua coexistir con la sequía crónica?
La provincia de San Juan destaca por su clima extremo: inviernos fríos y veranos largos, calurosos y secos. Estas condiciones resultan ideales para el cultivo del pistacho, un fruto seco que gana terreno en el mercado global. Según datos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la superficie plantada pasó de aproximadamente 1.000 hectáreas en 2013 a entre 7.500 y 8.500 hectáreas actuales. San Juan concentra cerca del 90% de esa extensión nacional.
Este crecimiento responde a una demanda internacional en ascenso. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyecta un aumento del 7% en la producción mundial para este año, alcanzando 1,2 millones de toneladas. Los precios internacionales subieron un 17%, llegando a 23 dólares por kilo, lo que justifica el apodo de “oro verde”.
La paradoja hídrica en un territorio sediento
San Juan enfrenta más de una década de sequía hidrológica severa, intensificada por el cambio climático y una gestión histórica ineficiente de los recursos. El abastecimiento depende principalmente del deshielo andino. El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) registra una reducción del 17% en los niveles de hielo expuestos durante los últimos 15 años, un 23% menos en manchas de nieve y una caída equivalente a siete metros de agua en glaciares monitoreados.
El Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión Integral del Agua en el Árido (CIGGIA) indica que las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal presentan acumulación nívea muy por debajo de la media de los últimos 25 años. La precipitación anual apenas alcanza entre 80 y 100 milímetros.
Leandro Salvioli, investigador del Instituto Nacional del Agua (INA), alerta que la región extrae agua fósil de acuíferos con antigüedad de entre 10.000 y 12.000 años.
La descripción no sería completa si no se mencionara que a esta escasez se suma la falta de control. Existen 5.370 pozos autorizados, pero se estiman cerca de 15.000 en operación, muchos ilegales.
Exigencias hídricas del pistacho
Aunque el pistacho tolera mejor la sequía que otros cultivos gracias a sus raíces profundas, los rendimientos comerciales demandan volúmenes significativos de agua. Gonzalo Sánchez Cañete, investigador del INTA San Juan, subraya que el desafío radica precisamente en ese requisito.
Empresas líderes como Pistachos de los Andes y Prodeman invierten en tecnologías de eficiencia. El riego por goteo, utilizado en el 97% de las plantaciones, según el Ministerio de Agricultura, ahorra hasta un 80% de agua respecto a métodos tradicionales, de acuerdo con estudios de la Universidad de Massachusetts en Amherst.
Pistachos de los Andes gestiona 300 hectáreas en el departamento 25 de Mayo, con rendimientos anuales de entre 2.800 y 3.000 kilogramos por hectárea. La finca consume entre 7.000 y 8.000 metros cúbicos de agua por hectárea al año. Además, produce 100.000 plantas anuales en su vivero e incorpora energía solar, sustratos importados y sistemas antigranizo.
Demanda global y el horizonte chino
El pistacho forma parte de una tendencia hacia alimentos más saludables que impulsa el consumo entre generaciones jóvenes. La superficie cultivada con frutos secos (principalmente nueces de nogal, almendras, pacanas/pecanas, avellanas y pistachos) en Argentina muestra un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsado especialmente por el auge del pistacho.
A diciembre de 2025, las estimaciones más recientes indican aproximadamente 30.000 hectáreas implantadas en total, con un incremento significativo en pistacho (alrededor de 7.500-8.500 ha). No existen datos oficiales consolidados nacionales para 2025, pero las fuentes institucionales y periodísticas confiables reflejan una expansión desde las 22.768 ha registradas en el Censo Nacional Agropecuario de 2018.
En marzo de 2025, China aprobó las importaciones de frutos secos argentinos. El gigante asiático demanda 170.000 toneladas anuales de pistacho, volumen que supera con amplitud la producción nacional actual. Los productores reconocen que los árboles tardan entre ocho y diez años en alcanzar madurez comercial, lo que limita la respuesta inmediata al mercado chino.
Hacia un equilibrio necesario
Expertos coinciden en que el debate sobre la sostenibilidad del pistacho en zonas desérticas se intensificará. Las tierras cultivables representan apenas el 3% de la superficie provincial. Salvioli advierte que la explotación acelera el agotamiento de acuíferos no renovables.
Aunque el sector se posiciona como modelo de eficiencia hídrica, la cuestión central trasciende la tecnología: implica definir cuánta agua queda disponible para otros usos y para las comunidades locales.
El futuro del pistacho argentino dependerá de su capacidad para crecer sin comprometer el recurso que define la supervivencia en el desierto. La tensión entre desarrollo económico y preservación ambiental marca el camino de esta industria emergente.
Fuente: El País con aportes de +P
Fuente: lmneuquen.com/

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