Murciélagos y polillas: polinizadores nocturnos tan eficaces como las abejas
Los responsables de la investigación, Liam Kendall y Charlie Nicholson, destacaron que muchas plantas presentan una flexibilidad notable para aceptar distintos polinizadores, lo que les permite sobrevivir incluso en escenarios de declive de especies concretas.
El estudio también evidencia que las flores no son tan «exclusivas» como se creía. A menudo asociamos una especie floral con un sólo insecto (como las margaritas con las abejas), pero la realidad muestra que la mayoría puede aprovechar la ayuda tanto de visitantes diurnos como de nocturnos.
Este hallazgo tiene un valor incalculable para la agricultura y la seguridad alimentaria. En un mundo marcado por la crisis climática, la deforestación y la reducción de hábitats naturales, contar con polinizadores nocturnos representa una especie de seguro biológico.
Si las poblaciones de abejas disminuyen en una zona, las polillas y los murciélagos pueden sostener la reproducción de cultivos y flores, garantizando que la cadena ecológica no se rompa.
Polillas y murciélagos frente al sesgo cultural y la contaminación lumínica
La invisibilidad de estas especies tiene raíces culturales. Las polillas han sido estigmatizadas como insectos grises y molestos. Esa percepción ha limitado la investigación y la protección de quienes trabajan bajo la oscuridad.
Según los autores del estudio, esta visión sesgada se traduce en graves consecuencias. Muchas políticas de conservación están diseñadas pensando en especies diurnas, dejando en desventaja a los polinizadores nocturnos.
La contaminación lumínica, que desorienta a las polillas y a los murciélagos, o las fumigaciones nocturnas para «proteger» a las abejas, terminan poniendo en riesgo a quienes sostienen buena parte del trabajo cuando cae la noche.
Conservación de polinizadores nocturnos: un reto urgente para proteger las flores
Los científicos advierten que, sin una protección adecuada, las amenazas a las que se enfrentan estos polinizadores podrían impactar directamente en la biodiversidad y la producción de alimentos.
La clave, señalan, consiste en ampliar el enfoque de las políticas ambientales y reconocer que la vida nocturna del ecosistema es tan valiosa como la diurna.
En definitiva, este hallazgo resuelve un misterio científico de hace décadas y plantea un reto inmediato: aprender a mirar a los animales diurnos y nocturnos y garantizar que tanto las abejas como las polillas y los murciélagos puedan seguir cumpliendo su papel vital en la supervivencia de las flores.
This Post Has 0 Comments