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Milagro en Galápagos: regresaron 1.500 tortugas gigantes y “repararon” un ecosistema en ruinas

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Tras 150 años de ausencia, la reintroducción masiva de tortugas gigantes está restaurando las Galápagos, funcionando como una “infraestructura viva” que no requiere combustible ni repuestos.

En un puñado de islas volcánicas, un ejército de tortugas está reescribiendo silenciosamente el futuro de un paisaje famoso. El archipiélago de Galápagos hoy funciona como un sitio de pruebas para reconstruir ecosistemas dañados con animales vivos, demostrando que la naturaleza puede sanarse si se le devuelve su pieza clave.

Ingenieras de ecosistemas: más eficaces que cualquier máquina

Cuando Charles Darwin recorrió las islas en 1835, las tortugas gigantes eran las dueñas del paisaje; sin embargo, la caza y la introducción de especies externas las llevaron al borde de la extinción. Durante un siglo y medio, las islas funcionaron a “media potencia” porque su principal herbívoro había desaparecido. Sin ellas, los arbustos invasores se espesaron y los incendios cambiaron su comportamiento.

Todo cambió entre 1990 y 2020, cuando se lanzaron esfuerzos ambiciosos para liberar a más de 1.500 tortugas en diversas islas. Lo sorprendente no es solo su número, sino lo que empezaron a hacer: actuar como “ingenieras del ecosistema”. Al desplazarse, estas tortugas funcionan como excavadoras bajas que derriban vegetación invasora y pisan arbustos jóvenes, manteniendo corredores abiertos para que pequeñas aves y lagartijas puedan alimentarse y moverse.

Este trabajo, que antes demandaba costosas cuadrillas humanas y maquinaria pesada, ahora lo realizan las tortugas de forma natural. Los científicos las comparan con los elefantes africanos por su capacidad de impedir que los matorrales cierren el paisaje, creando un mosaico de vida mucho más diverso y resiliente.

Bosques que viajan en el estómago: una infraestructura viva

Además de abrir caminos, estas tortugas actúan como “buques de carga” para la vida vegetal. Tragan frutos enteros y transportan las semillas en sus intestinos durante viajes de hasta cinco kilómetros. Lo más curioso es que las semillas salen envueltas en estiércol rico en nutrientes, lo que estimula una germinación rápida en lugares donde los botánicos no veían brotes nativos hace décadas.

Esta “infraestructura viva” ofrece una vía complementaria a las soluciones artificiales de ingeniería. A diferencia de los diques o plantas industriales, las tortugas se alimentan de luz solar y plantas, trabajan con persistencia absoluta y pueden vivir más de un siglo, superando cualquier ciclo político humano.

El éxito en Galápagos ahora alimenta debates globales sobre cómo la reintroducción del animal adecuado puede transformar sistemas enteros de forma drástica. La gran lección es que la tortuga gigante, símbolo histórico de la lentitud, es en realidad la herramienta más rápida y efectiva para que un sistema vuelva a la vida una vez que la pieza correcta regresa al tablero.

 

Autor: Cristian Reta

Fuente: losandes.com.ar/

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