Una cooperación inteligente para lograr el acceso universal a la energía
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Si continúa la actual tendencia, en 2030 habrá 1.000 millones de personas que seguirán viviendo en hogares sin electricidad

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) nos obligan a construir en un tiempo récord un modelo global de energía equitativo y respetuoso con los equilibrios del planeta. La primera meta del ODS 7 nos reta literalmente a “garantizar [de aquí a 2030] el acceso universal a servicios energéticos sostenibles, asequibles, fiables y modernos”.
Sin embargo, el avance hacia esta meta se está ralentizando. Si continúa la actual tendencia, en 2030 habrá 1.000 millones de personas que seguirán viviendo en hogares sin electricidad. Esto es así porque existe un fenómeno de rendimientos decrecientes: a medida que se avanza en la cobertura de los servicios energéticos, las poblaciones que quedan sin servir son las más pobres y las que se encuentran en las regiones más aisladas, alejadas de las redes de distribución de electricidad.
No será posible alcanzar el acceso universal a la energía en el año 2030 si se sigue poniendo el énfasis en las soluciones convencionales, que consisten en extender las líneas eléctricas para llegar a cada vivienda desde las grandes centrales de producción. Hacerlo así resulta extremadamente caro y lento.
La buena noticia es que hoy disponemos de tecnologías cada vez más asequibles y eficientes, que permiten la electrificación mediante sistemas aislados de energías renovables. Su aplicación en regiones pobres y remotas requiere nuevos modelos de provisión de servicio, que solo pueden ser viables y ampliables con la colaboración de una gran variedad de actores. En Latinoamérica, por ejemplo, pueden observarse hoy iniciativas factibles y sostenibles para dar acceso a energía a poblaciones aisladas. Iniciativas que incorporan a la población en la gestión y promueven el emprendimiento económico y social con soluciones adaptadas al contexto local.
Acciona Microenergía México es una de esas iniciativas. Esta empresa social –creada en 2012 por la Fundación Acciona Microenergía– tiene como objetivo facilitar el acceso a la energía eléctrica a hogares de poblaciones de menos de 100 habitantes sin previsión de acceso a la red. Para ello se utilizan Sistemas Fotovoltaicos Domiciliarios de Tercera Generación (SFD3G). Con ellos se pretende cubrir las necesidades de iluminación y comunicación de las comunidades más pobres en el Estado de Oaxaca, una de las regiones del país que presenta un porcentaje más bajo de viviendas con disponibilidad eléctrica.
El modelo de Acciona Microenergía tiene elementos que le hacen ser una referencia sostenible y ampliable. Ofrece un servicio estandarizado que ha sido diseñado específicamente para el contexto de poblaciones aisladas. Consiste en un sistema fotovoltaico de última tecnología para la iluminación y electrificación básica de viviendas de fácil montaje y desmontaje por el usuario. Su despliegue tiene asociado un programa de subvenciones y mecanismos de financiación que asegura que los sistemas solares son asequibles a las familias con menos recursos. Mediante un esquema de franquicias, el servicio de posventa y de mantenimiento se realiza a través de una red de emprendedores locales capaz de llegar a las comunidades más remotas.
Todo ello funciona amparado por un ecosistema institucional bien tramado en el que colaboran el Gobierno de Oaxaca, varios municipios de este Estado, las agencias española y mexicana de cooperación y la empresa Acciona. En este ecosistema tienen especial protagonismo los comités de usuarios, elegidos por la comunidad con representación equilibrada entre hombres y mujeres, que hacen de nexo entre la población y la empresa social.
Desde 2012 hasta hoy, Acciona Microenergía México ha instalado 7.510 sistemas que dan servicio a 46.000 personas (el 0,9% de la población de Oaxaca). El nuevo Gobierno del Estado de Oaxaca ha solicitado recientemente extender el servicio a más comunidades y ampliar la gama de servicios.
Incluso en los contextos más extremos es posible hoy desarrollar soluciones que hagan viable la meta del acceso universal. La Alianza Shire es la primera experiencia española de colaboración multiactor en el ámbito de la acción humanitaria. Su objetivo es desarrollar servicios sostenibles de energía e iluminación en campos de refugiados. La alianza no se concibe como un operador convencional, sino como una plataforma de conocimiento e innovación al servicio de la comunidad humanitaria.
Fue promovida en 2014 por la Agencia Española de Cooperación y la Universidad Politécnica de Madrid, y cuenta con tres socios empresariales –Philips Lighting Spain, Iberdrola y la Fundación ACCIONA Microenergía–, una ONG internacional –el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC)– y el Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas.
Gracias a la diversidad de sus miembros y a haber creado un verdadero contexto de confianza, aprendizaje e innovación, la Alianza es capaz de articular una amplia gama de recursos no solo financieros y en especie, sino también en forma de conocimiento, habilidades, recursos humanos y relaciones.
La Alianza Shire ha desarrollado con éxito un primer proyecto piloto en el campo de refugiados eritreos de Adi-Harush, al norte de Etiopía, que ha permitido dar electricidad a 14 servicios públicos –hospital, colegio, centros de formación profesional, mercado y cocinas comunales–, instalar más de cuatro kilómetros de alumbrado público e iluminar las zonas del campo con mayor riesgo de incidentes de violencia de género, como son las letrinas. La formación e implicación de la población refugiada ha permitido crear un grupo de operarios encargados de mantener el equipamiento instalado.
Pero el aprendizaje más importante de este piloto es que es posible articular la colaboración de los actores adecuados para resolver problemas complejos en los que se entrelazan barreras de todo tipo, ya sean institucionales, administrativas o logísticas. La generalización de estas alianzas precisa enfoques e instrumentos de cooperación más flexibles y más abiertos que los que hoy tenemos en la cooperación española.
En el informe Los Círculos Virtuosos de la cooperación española pueden encontrarse otros ejemplos como los dos que aquí se han descrito. Todos ellos demuestran que una cooperación más inteligente es posible. Una cooperación que sea capaz de alinear los incentivos de múltiples actores para apuntar juntos hacia los ODS. Una cooperación que también sea capaz de crear contextos más creativos y abiertos, permeables a la transferencia y adaptación del ingente caudal de innovaciones tecnológicas con las que ya contamos, y que deben servir para acelerar la transformación que necesitamos con urgencia.
Autores: Carlos Mataix/Julio Eisman
Foto: Ramón Fisac/ITDUPM
Fuente: elpais.com – 26/7/17

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