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EcoPacks: ¿Qué pasará con los envases, qué harán las marcas para ser más sustentables?

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El mundo está lleno de plástico, algo que debemos revertir como sociedad para cuidar el medioambiente; ¿cómo podemos sumarnos a esta cruzada ecológica?

El packaging está presente en nuestras vidas desde siempre. A lo largo del tiempo, se fue transformando y amoldando a las diferentes épocas y, ya lo sabemos, hoy estamos pagando las consecuencias de un mundo lleno de plástico. Nuestros consumos crecen todos los días y la cantidad de residuos reciclables termina superando a los orgánicos. ¿Nos volvimos adictos al packaging? Los envases de la mayoría de los productos que compramos están hechos de un material que es muy dañino para el medioambiente. El océano se convirtió en la principal víctima y, en la lista, seguimos nosotros. Playas desbordadas de plástico y animales marinos atrapados en bolsas son un escenario cotidiano. El último Informe de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente asegura que la contaminación por plástico en el océano podría duplicarse para 2030.

Por otro lado, investigadores holandeses detectaron, en el pasado mes de marzo, microplásticos en la sangre humana por primera vez. Los microplásticos son pequeñas piezas de unos 5 mm de diámetro, que suelen desprenderse de materiales que se desechan sin ser tratados.

¿El más común? El PET, utilizado en botellas de bebidas y como envase de alimentos.

Pensar el ecodiseño

El packaging está fuera de control: le ponemos caja, bolsa y bolsita a todo (¡hasta hay verduras envueltas en film!), sumamos brochecitos de plástico, argollitas de metal y papeles satinados de diferentes colores. Acá es donde tenemos que apretar el freno y recalcular.

Para comenzar, debemos modificar nuestros hábitos como productores y como consumidores. A la hora de pensar en un packaging adecuado y que afecte lo menos posible el medioambiente, hay que tener en cuenta tres puntos: pensar en el ecodiseño, luego analizar la funcionalidad y el método de producción y, por último, elegir los materiales. Planear con detalles el ecodiseño del producto hace que las condiciones del material que se vaya a utilizar sean más circulares, con materias primas más nobles y que tengan poco descarte en su producción. El packaging, en definitiva, sirve para que el producto que se está enviando conserve las condiciones que necesita para llegar de la mejor manera a destino. Por eso, tiene que estar diseñado para que en todo su proceso cumpla con las funcionalidades que requiere el producto y que, a la vez, respete el medioambiente. Una de las buenas prácticas es elegir materiales simples: si a una caja de cartón se le pone una laca brillante arriba, se le está agregando plástico. Y esto quiere decir que cuando ese packaging termine su vida útil, más difícil va a ser reciclarlo. La solución es usar la menor cantidad de mix de materiales.

Un cambio global

En el exterior se está empezando a implementar cambios respecto de los embalajes. En determinados productos, por ejemplo, se está evitando la comercialización de envases con exceso de plástico y diversas marcas comenzaron a utilizar un mayor porcentaje de plástico reutilizado. Ya hay algunas botellas diseñadas con 100% de plástico reciclado. Lo que alguna vez fue una botella de champú, hoy puede contener la bebida que llevás a tu mesa. Una buena: dependiendo de la industria, esto está mejorando a nivel global.

Unilever, por ejemplo, anunció que reemplazará el 20% del plástico virgen que utiliza en sus envases por plástico reciclado de origen nacional. El recupero de este material para sus envases implica la movilización de más de 700 recuperadores urbanos y la cantidad de plástico virgen que dejó de utilizar al momento en sus envases equivale al peso de 20 obeliscos.

Cada cual elige su juego

Cada industria puede encontrar un tipo de envase amigable con el planeta. Para cosmética, lo mejor es el aluminio, porque se recicla: no es un material químicamente cerrado, se puede reutilizar y tiene un circuito. Por otro lado, los alimentos idealmente deberían viajar en envases de vidrio y lo textil debería tender a las fibras naturales (siempre es preferible que un packaging esté hecho en una bolsa de algodón).

Pero antes de implementar estos cambios, es clave educar a los consumidores, explicarles qué hay detrás de estos nuevos embalajes e instar a que sean parte. Los compradores pueden indagar en los materiales de los productos que eligen y analizar si realmente usan las mejores opciones. Cuando un envase tiene mucho colorido, una chapita agregada o algo similar, probablemente no esté pensado desde el ecodiseño.

¿Qué podemos hacer para sumar desde nuestro lugar? Llevar siempre una bolsa, no pedir envoltorios extra cuando no es necesario, tratar de comprar envases más grandes, comprar productos a granel y encontrarle un segundo uso a cada envase que entre en nuestra casa: se pueden convertir en macetas, portavelas, lapiceros… Es importante dar una segunda oportunidad a las cosas y activar la ruleta de la economía circular. El cambio empieza por casa.

¿Qué podemos hacer como emprendedoras?

Primero, sabé que todo lo que estés haciendo hoy es mejorable mañana. Podés hacer cambios de a poquito y lograr que el consumidor aprenda. Muchas veces, el usuario cree, a simple vista, que el packaging es malo y, en realidad, es de altísima calidad. Algunos consejos:

1) Es clave comunicarlo muy bien. Ponete en la piel de quien lo va a recibir, explicá por qué cambiaste tu packaging y evitá que parezca que estás ahorrando costos.

2) Usá los materiales más nobles posibles, según los productos que vendas.

3) Averiguá si podés darles trabajo a grupos sociales u ONG que no están incluidos en proyectos laborales con esta iniciativa. Lo podés contar en tu etiqueta y seguramente el consumidor le dé valor.

Adiós al icónico vaso

La cadena Starbucks anunció que dejará de entregar vasos descartables. Lo hará de manera progresiva en todo el mundo, con el objetivo de usar, en 2025, solo tazas reutilizables. La primera prueba es el programa Borrow a Cup (“tomá prestada una taza”), que está siendo testeado en ocho mercados: los clientes pueden tomar una taza dejando un depósito, el cual les será devuelto cuando entreguen ese envase en cualquier local.

“Nuestra taza es omnipresente y eso nos encanta, pero también es un símbolo de una sociedad desechable”, explicó Michael Kobori, director de Sustentabilidad de Starbucks.

En Argentina, los vasos desechables seguirán disponibles por ahora, pero la prioridad está centrada en reforzar el uso de los vasos reutilizables, que están en todas las tiendas.

Proyectos con Ecopacks

Compostables, biodegradables, de aluminio…, las alternativas empiezan a pisar con fuerza en el mercado y los consumidores terminan, muchas veces, inclinando su compra por estas acciones. Debido a esto, muchas marcas empezaron a mirar hacia el futuro y pensaron formatos sustentables para reemplazar los viejos y conocidos envases plásticos.

  • Compas Composteras. En Compas, cuando diseñaron las composteras, también pensaron en el antes y el después del producto, siempre llevando adelante su filosofía de diseño sustentable y economía circular. Decidieron reutilizar las bolsas de arpillera de café que vienen desde Brasil y Colombia como envoltorio. Se las compran a un importador que vende los granos a cafeterías, y a veces aparece algún que otro granito de café pegado. Además, pueden transformarse: con un poco de ingenio y creatividad, les podés dar un tercer uso, fabricar bolsas o ¡lo que se te ocurra! También las podés poner en tu compost, como complemento seco. Más info: micompas.com.
  • Mamuschka. En Mamuschka fueron transformando todo su packaging, que se destaca por un concepto sustentable: diseñan todas sus cajas para tener un segundo uso, al igual que sus latas coleccionables, y reemplazaron los termoformados plásticos interiores por cartón. Las bolsas que entregan con cada compra son de tela o ecológicas y compostables, hechas con almidón de maíz. En heladería, ofrecen un envase reutilizable y se encuentran desarrollando DoyPacks 100% compostables para ciertos productos como el café y chocolates en polvo.
  • Casa Vegana. En Casa vegana, están reemplazando, en forma gradual, todo su packaging por cajas hechas de cartulina compostable con Certificado FSC (es decir, proveniente de bosques gestionados según criterios del Consejo de Administración Forestal). Las tintas que usan en su impresión son hechas a base de aceite vegetal y las bolsas interiores de cada caja son biodegradables. Al menos el 90% del material de sus bolsas se convierte en dióxido de carbono (CO2), agua y biomasa en 180 días. Más info: casavegana.com.ar.
  • Casa Nera. En Casa Nera, al momento de elegir los envases y el embalaje, le pidieron ayuda a Tati Besada, experta en sustentabilidad, para que fuera su guía. Así, llegaron a fabricar productos en envases de aluminio, enviados en cajas de cartón 100% reciclable. La elección del material se debe a que casi la totalidad de los productos de aluminio pueden ser reciclados, sin perder su calidad ni propiedades. Utiliza apenas el 5% del total de energía y, en Argentina, aproximadamente el 90% es reciclado. ¿Un dato? Más del 75% del aluminio producido en los últimos 100 años sigue presente gracias al reciclado. También es un material resistente al agua, a la corrosión e inmune a los efectos dañinos de los rayos UVA. Más info: @casanera_
  • BIOHZ. Esta línea de envases se compone de una cuchara, potes y vasitos para helado biodegradables, aptos para el contacto directo con alimentos, de estructura resistente y sin blanqueadores. Poseen, además, un tratamiento antihumedad y antigrasa. Así proponen reemplazar el telgopor y se estima un impacto positivo para el planeta muy alto, dado que el consumo de helado anual en Argentina es de 7 kilos por persona. Estos envases se degradan en menos de 18 meses, mientras que los recipientes de telgopor tardan más de 500 años. Están pensados para delivery y take away: mantienen la temperatura del producto por más de 45 minutos. A su vez, son reutilizables. ¿Qué más se les puede pedir? Más info: interpack.com.ar.

El gran desafío de las cápsulas de café

El café en cápsulas es una tendencia al alza en el mercado del consumo de café en los hogares. Sin embargo, estas cápsulas implican una compleja gestión de residuos porque, además de su tamaño chico, suelen contener plástico, aluminio y restos orgánicos que dificultan su proceso de reciclaje y suponen un importante impacto ambiental. Teniendo esto en cuenta, la empresa española Coffee Productions, junto con el centro tecnológico AINIA (con sede central en España), desarrolló una cápsula de café compostable y biodegradable en el medio marino. El prototipo tiene entre sus componentes polihidroxialcanoato (PHA), un biopolímero producido por bacterias por fermentación del azúcar o lípidos.

En estudios realizados, la cápsula ha alcanzado una biodegradación en el mar del 30% en nueve meses, por lo que se prevé que se biodegradará completamente en un período máximo de tres años. En condiciones de compostaje industrial, este tiempo se reduce a poco más de un mes.

Autora: Ayelén Di Leva
Fuente: lanacion.com.ar/

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