Expo 2025 Osaka Kansai: Premios y reconocimientos el día del BIE
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Una gala que distinguió la excelencia arquitectónica, expositiva y conceptual de los pabellones internacionales. La ceremonia del Día del BIE, celebrada en vísperas de la clausura de la Expo 2025 Osaka Kansai en el pabellón Shining Hat, anunció a los ganadores de los Premios Oficiales, las Medallas BIE y el Premio BIE Cosmos, reconociendo aportes decisivos al éxito de la Exposición Universal
Los Premios Oficiales fueron otorgados por un jurado internacional de nueve expertos, tras evaluar cada pabellón en dos rondas (mayo y octubre de 2025). Las distinciones consideraron arquitectura, diseño exterior, diseño expositivo, desarrollo temático y sostenibilidad, con un total de 45 premios y cuatro premios adicionales a la sostenibilidad. Por lo extenso del contenido en esta nota daremos a conocer algunos de los pabellones más relevantes.
GALARDONADOS POR CATEGORÍAS
Arquitectura y Paisaje
Pabellones de construcción propia – Tipo A (superiores a 1500 m²)
Oro: Arabia Saudita / Foster + Partners
Una aldea reinventada para el futuro

El Pabellón del Reino de Arabia Saudita, diseñado por Foster + Partners y distinguido con el Premio Oro en la categoría Arquitectura y Paisaje, se presentó como una relectura contemporánea de la aldea saudita tradicional, reinterpretada bajo una mirada fuertemente orientada a la sostenibilidad y al diseño bioclimático.
Una arquitectura moldeada por el viento. La propuesta tomó inspiración en formas orgánicas y fue optimizada mediante avanzadas simulaciones de dinámica de fluidos computacional (CFD). Gracias a este análisis, el pabellón logró canalizar los vientos frescos provenientes del oeste, favoreciendo una ventilación natural eficiente incluso durante los meses de verano más calurosos. Esta estrategia no sólo reforzó el confort ambiental, sino que recuperó la esencia de las circulaciones de aire propias de los asentamientos tradicionales de la región.
El paisaje como umbral y encuentro. El ingreso se dio a través de un patio exuberante, cuidadosamente plantado con flora nativa saudita, que funcionó como transición desde el exterior hacia el interior del complejo. Desde allí, los visitantes accedían al patio central, un espacio concebido como el corazón del pabellón: un lugar de encuentro, convivencia y socialización, fiel a la tradición comunitaria saudita reinterpretada en clave contemporánea.
Sostenibilidad integral como hilo conductor. La estrategia ambiental fue el eje estructurante del proyecto. El pabellón incorporó: Sistemas de energía solar para reducir la dependencia de fuentes convencionales. Recolección y reutilización de agua de lluvia, aplicada al riego y al funcionamiento general del edificio. Materiales de bajo contenido de carbono, escogidos para minimizar la huella ambiental desde la etapa constructiva. Iluminación de alta eficiencia, integrada de forma discreta en la propuesta arquitectónica.
El resultado fue una pieza arquitectónica que no sólo celebró la identidad saudita, sino que se alineó plenamente con la visión del Reino hacia un futuro más consciente, eficiente y ambientalmente responsable.
En conjunto, el pabellón se consolidó como un símbolo de renovación cultural y ecológica, donde tradición y vanguardia se encontraron para proyectar una nueva forma de habitar y representar al país en el escenario internacional.
Plata: España / Extudio, Enorme Studio y Smart & Green Design
Un viaje entre corrientes, culturas y futuro
La presencia de España en la Expo estuvo representada por un pabellón concebido por Extudio, Enorme Studio y Smart & Green Design, resultado del concurso convocado por Acción Cultural Española bajo un lema tan poético como significativo: “La corriente de Kuroshio”. Esta idea actuó como brújula conceptual para articular un relato que encuentra en el océano su gran protagonista.
El océano como narrativa y como identidad. España eligió el mar —símbolo esencial de su historia, su cultura y su forma de relacionarse con el mundo— como hilo conductor de su propuesta expositiva. El océano, entendido no solo como parte de la identidad nacional, sino también como recurso vital, espacio de intercambio y ámbito compartido por toda la humanidad, estructura el discurso arquitectónico, museográfico y simbólico del pabellón.
Un pabellón que mostró innovación, cultura y oportunidades. Con más de 3500 m², el Pabellón de España ofreció una experiencia arquitectónica y sensorial donde el diseño contemporáneo convivió con contenidos expositivos de alto impacto. Al mismo tiempo, se configuró como un escenario estratégico para la proyección internacional del país: durante los seis meses de la Expo, sus espacios fueron utilizados por empresas, comunidades autónomas e instituciones para realizar foros, encuentros profesionales y presentaciones corporativas.
Un puente histórico entre España y Japón. El lema del pabellón recuperó un episodio emblemático de la historia común entre ambos países: el viaje del navegante vasco Andrés de Urdaneta, quien en el siglo XVI estableció la ruta transpacífica entre Japón y el virreinato de Nueva España siguiendo precisamente la corriente de Kuroshio. Aquel corredor marítimo permitió un fructífero intercambio cultural y comercial durante siglos, y hoy inspira una narrativa que vuelve a tender puentes entre ambas orillas.
El sol: un símbolo compartido. A esta metáfora oceánica se sumó otro elemento universal: el sol, figura profundamente arraigada tanto en la cultura japonesa como en la española. Ese astro que viaja de Oriente a Occidente se convirtió en el segundo emblema del pabellón, materializado en un umbral luminoso que marcaba la transición entre el exterior y el interior, como si una fracción del sol quedará suspendida sobre la superficie del agua.
Bronce: Emiratos Árabes Unidos
Una arquitectura que reinterpreta la tradición
El Pabellón de los Emiratos Árabes Unidos, se presentó como una de las propuestas más poéticas y tecnológicamente sofisticadas del recinto. Con el eslógan “De la Tierra al Éter”, el pabellón ofreció una experiencia inmersiva y multisensorial que recorrió la historia, los valores y las aspiraciones de los EAU: desde su profundo patrimonio cultural hasta sus avances más disruptivos en innovación y desarrollo sostenible.
Una arquitectura que reinterpreta la tradición. Inspirado en la palmera datilera, árbol emblemático del país y eje simbólico de su identidad, el pabellón reinterpretó el areesh, una estructura tradicional de la arquitectura vernácula emiratí. Para ello, combinó subproductos agrícolas de las propias palmeras —como fibras y derivados de su tronco— con técnicas japonesas de ebanistería, creando un diálogo material entre ambas culturas. El resultado fue una piel arquitectónica cálida, texturada y profundamente contemporánea, que rendía homenaje a la tradición sin renunciar a la innovación.
Ubicación estratégica y sentido conceptual. Situado en la zona “Empoderando Vidas”, el pabellón fue concebido para alinearse con este eje temático, centrado en mejorar la calidad de vida global y promover formas de desarrollo más inclusivas. En este marco, la propuesta emiratí se planteó como una metáfora del ascenso, un viaje que nace en la tierra fértil de la tradición y asciende hacia el “éter” del conocimiento, la tecnología y las nuevas posibilidades del futuro.
Un espacio para la interacción, la creatividad y el progreso compartido. Más allá de la arquitectura, el pabellón ofreció una programación diversa, con exhibiciones interactivas, talleres colaborativos, instalaciones digitales y espacios de encuentro que invitaban a los visitantes a reflexionar sobre el impacto social y ambiental de la innovación. Su función trascendió la simple exhibición: se convirtió en una plataforma activa de cocreación, donde instituciones, expertos, empresas y público general podían contribuir a imaginar soluciones para los desafíos del mañana.
Pabellones autoconstruidos – Tipo A (menores de 1500 m²)
Oro: Baréin
Artesanía naval, memoria cultural y sostenibilidad
La arquitecta Lina Ghotmeh, al frente de su estudio Lina Ghotmeh – Architecture en París, estuvo a cargo del Pabellón Nacional del Reino de Baréin para la Expo 2025 Osaka, revelando una propuesta que combinaba tradición, innovación técnica y sensibilidad ambiental. Concebido como un homenaje a los dhows, las emblemáticas embarcaciones bahreiníes, el pabellón reinterpreta las técnicas históricas de construcción naval del país para mostrar la riqueza de su artesanía y su legado manufacturero.
Un puente entre Baréin y Japón a través de la madera. Además de celebrar la tradición marítima bahreiní, el diseño establece un diálogo cultural con los anfitriones de la Expo mediante sutiles paralelismos con la ebanistería y carpintería japonesa, creando un puente simbólico entre ambos territorios. Encargado por la Autoridad de Cultura y Antigüedades de Baréin, este proyecto marca la cuarta participación del país en una Exposición Universal.
Ubicado en la zona “Empowering Lives” y con una superficie de 995 m², el pabellón invitaba a los visitantes a adentrarse en una experiencia sensorial, donde los materiales, el espacio y la luz narraban la historia de un país que mira al futuro sin renunciar a su identidad.
Una arquitectura construida como un barco. El diseño del pabellón reinterpretaba técnicas ancestrales de carpintería naval, dando forma a una estructura principal de madera envuelta por una piel exterior de aluminio. Esta envolvente metálica, ligera y resistente, funcionaba como una reinterpretación contemporánea de los cascos de los dhows, reforzando la metáfora marítima que definía al proyecto.
Pensado para la circularidad, el pabellón fue diseñado siguiendo un principio clave: poder desmontarse, trasladarse y reciclarse fácilmente al finalizar la Expo, reduciendo la huella ambiental de su construcción y prolongando su vida útil más allá del evento.
En esta categoría el galardón de Plata le fue entregado a la República Checa y el de Bronce a Suiza.
Diseño Exterior
Pabellones modulares – Tipo B+X
Arquitectura modular al servicio de la creatividad global
Los pabellones tipo B+X, conocidos también como Pabellones Modulares, constituyeron uno de los sistemas más versátiles dentro del recinto de la Expo. Estas estructuras, construidas previamente por la organización, ofrecieron a los países y entidades participantes un espacio base —listo para ser transformado— que combinaba eficiencia constructiva con una amplia libertad creativa.
Una base común con identidad personalizada. La envolvente arquitectónica de estos pabellones fue diseñada por Sou Fujimoto Architects como parte del Plan Maestro de la Expo. Esta capa exterior, entregada por la organización, garantizaba coherencia urbana, calidad espacial y sostenibilidad en todo el recinto. Sin embargo, cada participante disponía de plena autonomía para definir la narrativa de su contenido y personalizar tanto los interiores como la imagen exterior, transformando la estructura modular en un reflejo propio de su cultura, valores o propuesta temática.
Los Premios de Diseño Exterior celebraron a aquellos Pabellones Modulares que lograron destacarse. Los criterios incluyeron la calidad estética de la fachada, la solución estructural, la contribución a la experiencia del visitante y el uso responsable de materiales y recursos.
Los ganadores fueron: Oro: Angola, por una intervención de fuerte presencia visual que integró tradición y modernidad mediante un lenguaje formal contemporáneo.
Plata: Argelia, reconocida por una fachada que combinó simbolismo cultural y ligereza estructural, aportando un gesto elegante al conjunto modular.
Bronce: India, destacada por un tratamiento exterior innovador que fusionó el impacto estético con criterios de sostenibilidad y una lectura sensible del contexto.
Diseño de Exposiciones
Pabellones de construcción propia – Tipo A (superiores a 1500 m²)
Oro: China
Un viaje del pasado remoto a la exploración lunar
El pabellón nacional de China ofreció una de las experiencias más ambiciosas y abarcadoras de toda la Expo, articulando en un solo espacio milenios de historia y los logros más recientes de la era espacial. Con una superficie de aproximadamente 3870 m², se posicionó como el mayor pabellón internacional, tanto por escala como por complejidad curatorial.
Un diseño inspirado en las antiguas tablillas de bambú. La arquitectura del pabellón tomó como referencia las tablillas de escritura de bambú empleadas en la antigüedad, decoradas con cinco estilos caligráficos distintos que, en su versión original, permitían escribir hasta 119 textos, incluyendo piezas de poesía china clásica. Esta inspiración se tradujo en una envolvente que evocaba conocimiento, memoria y continuidad cultural, estableciendo desde el exterior un puente simbólico entre las primeras formas de escritura y el pensamiento contemporáneo.
Tesoros nacionales: patrimonio que cruza fronteras. En su interior, el pabellón exhibió piezas excepcionales procedentes de colecciones nacionales que rara vez abandonan China. Entre ellas se encontraron esculturas históricas, como la del monje Jianzhen, figura clave en los intercambios culturales entre China y Japón durante el siglo VIII. Junto a estas obras se presentaron otros objetos patrimoniales de gran valor, ofreciendo al público japonés una oportunidad única de acceder a bienes culturales normalmente inaccesibles fuera del país.
De la tradición a la Luna: los hitos científicos. Uno de los puntos más destacados de la muestra fue la exhibición de arena lunar recolectada en la cara oculta de la Luna por la misión robótica Chang’e 6, en junio de 2024. Estas muestras —las primeras obtenidas en esa región del satélite— se presentaron junto a material recogido por la misión Chang’e 5 en la cara visible, creando un relato directo sobre los avances de China en la exploración espacial y su creciente rol en la ciencia planetaria.
Tecnología para comprender y proteger la naturaleza. El pabellón integró también tecnologías avanzadas de video e interacción digital para mostrar prácticas agrícolas tradicionales chinas que buscan preservar los ecosistemas y promover un equilibrio sostenible entre producción y entorno. La combinación de patrimonio cultural, ciencia espacial y saberes ancestrales permitió al público comprender la profundidad del lema del pabellón: “Construir una comunidad de vida para el hombre y la naturaleza”.
Un mensaje que une pasado y futuro. Al reunir objetos históricos, innovaciones tecnológicas y mensajes ambientales, China construyó una narrativa en la que la antigüedad no compite con el futuro, sino que lo sostiene. El pabellón se convirtió así en una declaración clara de cómo la tradición puede dialogar con el progreso para imaginar nuevos horizontes de convivencia entre humanidad, conocimiento y naturaleza.
El reconocimiento de Plata fue para Indonesia y el de Bronce para Canadá.
Pabellones autoconstruidos – Tipo A (menores de 1500 m²)
Oro: Polonia
Creatividad, tecnología y música en un pabellón que respira madera
El pabellón de Polonia se presentó como una pieza arquitectónica tan poética como innovadora. Su exterior de madera, construido mediante la técnica tradicional japonesa kigumi kōhō —un sistema de ensamblaje sin clavos ni tornillos—, adoptó una forma ondulante que evocaba olas en movimiento. Esta geometría fluida simbolizaba tanto la creatividad como la capacidad de innovación, y al mismo tiempo recordaba la estructura de una doble hélice de ADN, metáfora del potencial humano y del carácter evolutivo del país.
Arte espacial y creatividad impulsada por IA. En su interior, el pabellón ofreció instalaciones de arte espacial basadas en inteligencia artificial, donde luces, imágenes generativas y sonido envolvente invitaban a los visitantes a descubrir la sensibilidad artística polaca a través de un lenguaje contemporáneo. Estas obras funcionaban como un puente entre tradición cultural y visión tecnológica, mostrando la manera en que Polonia imagina el futuro de la expresión creativa.
Un homenaje musical a Chopin. Uno de los espacios más emblemáticos del pabellón fue su sala de conciertos, concebida para difundir la obra del compositor polaco Frédéric Chopin, figura clave en la historia del piano y símbolo universal del romanticismo musical. Allí se realizaron recitales diarios y programaciones especiales que permitieron disfrutar de interpretaciones íntimas y de gran calidad acústica.
Para quienes deseaban prolongar esa experiencia más allá del interior, el pabellón dispuso en su exterior una serie de auriculares públicos que permitían escuchar piezas de Chopin mientras se recorría el entorno. Además, distintas áreas del recinto de la Expo fueron escenario de eventos musicales paralelos, ampliando la presencia de Polonia a lo largo del parque expositivo.
El premio de Plata lo recibió Filipinas, mientras que el Bronce fue para Austria.
Desarrollo Temático
Pabellones de construcción propia – Tipo A (superiores a 1500 m²)
Oro: Italia
Un pabellón donde dialogaron cultura, innovación y naturaleza
El Pabellón de Italia, diseñado por Mario Cucinella Architects, se presentó como una estructura dinámica y abierta, concebida para convertirse en un espacio donde generaciones y culturas distintas pudieran encontrarse, intercambiar conocimiento y proyectar nuevas formas de innovación colectiva. Su misión fue clara: funcionar como un repositorio vivo de la experiencia italiana, capaz de integrar manifestaciones artísticas, científicas, empresariales y sociales bajo una narrativa común.
Un relato que reinterpreta los tesoros culturales italianos. La exposición central del pabellón se organizó en torno a los tesoros culturales de Italia, no sólo para celebrarlos, sino para deconstruirlos y reinterpretarlos desde una perspectiva contemporánea. Esta aproximación permitió mostrar cómo el patrimonio italiano —desde su arte y diseño hasta sus experimentos tecnológicos— sigue siendo una fuente activa de creatividad e inspiración para enfrentar los desafíos del presente.
Dos volúmenes complementarios, una única experiencia. El pabellón se articuló en dos cuerpos principales: un edificio protagonista, donde se desarrollaba la muestra principal, y una instalación de servicios ubicada detrás, destinada a funciones técnicas y operativas.
Arquitectura que dialoga con el paisaje. El diseño, profundamente sensorial, se integró con el contexto natural de Osaka mediante una arquitectura que capturaba la luz del cielo y del mar, inundando los interiores de una luminosidad cálida y cambiante. El frente del edificio presentó un gran pórtico abierto, sostenido por altas columnas, que guiaba el recorrido inicial de los visitantes y enmarcaba la vista hacia un atrio amplio y acogedor. Este gesto arquitectónico evocó los pórticos y plazas italianas, reinterpretados aquí con un lenguaje contemporáneo.
Plata: Alemania
Arquitectura pensada en el desarrollo urbano del futuro
*El Pabellón Alemán, diseñado por LAVA Architects (Laboratory for Visionary Architecture), se erigió como una declaración contundente sobre el futuro de la economía circular. Inaugurado bajo el título “Wa! Doitsu” —traducido libremente como “¡Guau! Alemania”—,* el pabellón propuso una lectura integral de la sostenibilidad, entendida ya no como un concepto aspiracional, sino como un sistema operativo capaz de transformar la forma en que producimos, consumimos y vivimos.
Circularidad como principio estructural, espacial y conceptual. El diseño tomó como punto de partida la idea de reincorporar todos los bienes de consumo al ciclo económico, eliminar residuos y reducir al mínimo el uso de recursos. Estos principios se hicieron visibles en la arquitectura a través de siete grandes estructuras circulares de madera, que no sólo cumplían una función constructiva, sino que también actuaban como símbolos de los ciclos cerrados que la economía circular promueve.
La madera, empleada como material renovable, reforzó la conexión con los sistemas naturales, mientras que el ordenamiento espacial evocó los flujos continuos propios de los ecosistemas.
Un diálogo entre biosfera y tecnosfera. LAVA planteó un pabellón en el que naturaleza y tecnología se encuentran, conviven y se potencian mutuamente. Dos estructuras cilíndricas alojaron las áreas de exposición y recepción, que se abrían hacia un espacio verde de acceso libre, concebido como lugar de encuentro y de transición entre el entorno exterior y la narrativa interior del edificio.
Este gesto de fusión entre arquitectura y paisaje permitió comunicar, desde la experiencia, la idea central del pabellón: que el futuro urbano debe integrar biosfera y tecnosfera en un equilibrio regenerativo.
Una experiencia holística hacia un futuro circular. El pabellón alemán no se limitó a presentar contenidos expositivos; diseñó un recorrido inmersivo donde arquitectura, paisaje, programas culturales y tecnología conformaron una única experiencia.
El resultado fue un espacio que mostraba cómo las ciudades del futuro podrían funcionar siguiendo ciclos materiales cerrados, incorporando procesos regenerativos y proponiendo nuevas formas de habitar basadas en la eficiencia, el respeto ambiental y la creatividad.
Con su propuesta, Alemania convirtió la circularidad en una experiencia tangible, demostrando que la sostenibilidad puede —y debe— ser un proyecto colectivo que se manifieste tanto en la forma de los edificios como en los comportamientos que estos inspiran.
El premio Medalla de Bronce lo recibió Bélgica
Premios a la Sostenibilidad
Construcción propia – Tipo A (superiores a 1500 m²): Alemania.
Autoconstruidos – Tipo A (menores de 1500 m²): Luxemburgo.
Modulares – Tipo B+X: Jordania.
Compartidos – Tipo C: Guinea Ecuatorial.
Medallas BIE
Las Medallas BIE, máximo reconocimiento institucional, distinguieron a quienes realizaron aportes sobresalientes al desarrollo y operación de la Expo.
Medalla de Oro – Distinción Máxima
Otorgada a: Gobierno de Japón; Keidanren (Federación Empresarial de Japón); Kankeiren (Federación Económica de Kansai); Prefectura de Osaka; Ciudad de Osaka; Asociación Japonesa para la Exposición Universal 2025; Comisionado General de la Expo 2025 Osaka Kansai, Emb. Koji Haneda; Comité Directivo de la Expo 2025 Osaka Kansai; Pabellón de Mujeres en colaboración con Cartier
Medalla de Plata
Fueron asignadas a voluntarios de la Expo 2025; Medios de comunicación de la Expo 2025; Participantes de la sociedad civil.

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