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Expo 2025 Osaka Kansai: Un encuentro sin precedentes para imaginar el mañana

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La Expo Universal se desarrolló durante seis meses que redefinieron la cooperación global y el futuro de la vida humana. Con más de 29 millones de visitantes, la Expo 2025 Osaka Kansai, Japón cerró sus puertas tras 184 días de creatividad, diálogo internacional y cocreación. Con el lema “Diseñando la sociedad futura para nuestras vidas”, el evento dejó un legado de colaboración inédita entre 158 países y siete organizaciones internacionales, consolidándose como un hito para las Exposiciones Universales en Japón. paradójicamente, la República Argentina estuvo ausente en esta emblemática muestra, dejando de lado una larga tradición de participación en este tipo de eventos de relevancia global

La Expo 2025 Osaka Kansai, celebrada desde el 13 de abril hasta el 13 de octubre de 2025 en la isla artificial de Yumeshima, se convirtió en un punto de convergencia global donde naciones, instituciones y ciudadanos exploraron nuevos enfoques para los desafíos que definirán la vida del futuro. Con una participación récord de 158 países y territorios, además de siete organizaciones internacionales, la cita marcó la representación internacional más extensa jamás vista en una Expo organizada en Japón. Esta fue la tercera Expo Universal celebrada en ese país y la segunda en Osaka, consolidando a la ciudad como un epicentro de innovación y diálogo internacional. En 2005 también se realizó Expo Aichi una Expo Universal.

Concebida como una plataforma para reflexionar sobre la vida y los estilos de vida del mañana, la Expo impulsó la interacción entre personas de culturas y valores diversos, generando redes humanas, iniciativas colaborativas y proyectos transdisciplinarios. “La Expo compartió con el mundo la esperanza de un futuro mejor, capaz de superar las crisis globales actuales, proteger la vida y replantear nuestro modo de vivir”, destacaron los organizadores.

Una despedida emotiva a seis meses de innovación y diversidad

Después del cierre oficial, siguen resonando los ecos de un encuentro que convocó a más de 29 millones de visitantes a lo largo de 184 días. Bajo el icónico Gran Anillo, punto neurálgico del recinto, la Expo se consolidó como un espacio de diálogo, diplomacia directa, innovación tecnológica y diversidad cultural.

La ceremonia de clausura, celebrada el lunes 13 de octubre en el pabellón Expo – Shining Hat, ofreció una síntesis del espíritu del evento: creatividad, unidad y cooperación. Música, danza, un desfile virtual de banderas y discursos oficiales dieron forma a una ceremonia que, más que un cierre, simbolizó un nuevo comienzo.

Su Alteza Imperial, el Príncipe Heredero Akishino, subrayó el valor de ese legado humano: “Es de suma importancia que la Expo haya reunido a tantas personas para forjar vínculos, profundizar el entendimiento mutuo y reflexionar juntos sobre soluciones a los problemas comunes. Espero que el mundo continúe ‘Diseñando la sociedad del futuro para nuestras vidas’”.

Un faro de resiliencia, solidaridad e inteligencia colectiva

Durante la ceremonia, líderes nacionales e internacionales resaltaron el poder transformador de las Exposiciones Universales. Alain Berger (▴ foto), presidente de la Asamblea General del Bureau International Des Expositions (BIE), afirmó: “La Expo 2025 invitó al mundo a reflexionar sobre el futuro de la humanidad. Guiada por la solidaridad y la innovación, ha puesto de relieve prioridades esenciales: la salud, el medio ambiente, la dignidad humana y el progreso compartido”.

La bandera del BIE fue arriada y entregada, en un gesto de continuidad, a los representantes de Expo 2030 Riyadh (Arabia Saudita), así como a los organizadores de la Expo Especializada 2027 Belgrado (Serbia) y la Expo Hortícola 2027 Yokohama (Japón).

Ese mismo día, el Foro de la Declaración de Kansai reunió a delegaciones de numerosos países para debatir el legado intelectual de la Expo. En un ambiente de cooperación, los participantes renovaron su compromiso con la cocreación y la toma de decisiones compartida para el diseño de sociedades más inclusivas.

Dimitri S. Kerkentzes, Secretario General del BIE, destacó el valor histórico del encuentro: “En tiempos de incertidumbre y tensiones globales, la Expo Osaka Kansai ofreció un espacio excepcional para la interacción humana y la diplomacia directa. Bajo el Gran Anillo se tejieron nuevos lazos de entendimiento que perdurarán más allá del evento”.

Un cierre luminoso para un evento inolvidable

Las últimas horas de la Expo estuvieron marcadas por un desfile de banderas que simbolizó la unidad planetaria, acompañado de espectáculos culturales de todo el mundo. La jornada culminó con un imponente show de fuegos artificiales que iluminó Yumeshima por última vez, despidiendo oficialmente la Expo Osaka Kansai, a las 22 horas de Japón.

Como recordatorio del propósito de estos encuentros globales, los organizadores señalaron que las Exposiciones Universales son espacios donde los países no solo muestran sus avances, sino que enfrentan conjuntamente los desafíos universales de nuestro tiempo.

Rumbo a Riyadh 2030

Tras el cierre de Osaka Kansai, la antorcha de las Exposiciones Universales se dirige hacia Expo 2030 Riyadh, capital de Arabia Saudita que se celebrará del 1 de octubre de 2030 al 31 de marzo de 2031 bajo el lema “Visión de futuro”. Una nueva oportunidad para que el mundo vuelva a encontrarse y diseñar colectivamente los caminos del porvenir.

Argentina una ausencia que dejó huella

La Expo 2025 Osaka Kansai reunió en Japón a 158 países y 7 organizaciones internacionales, convocados con el lema “Diseñando la sociedad del futuro para nuestras vidas”. Durante seis meses, este encuentro mundial sirvió para imaginar y construir colectivamente nuevas visiones sobre el futuro, integrando cultura, tecnología y sostenibilidad.

En ese marco global, Argentina fue la gran ausente. Nuestro país decidió no participar, una resolución que generó tristeza y desconcierto, sobre todo considerando su extensa trayectoria en Exposiciones Universales desde 1855. A lo largo de la historia, Argentina había tenido intervenciones destacadas en ediciones como Osaka 1970, Aichi 2005 y Dubái 2020, solo por mencionar algunas, entre muchas otras celebradas alrededor del mundo.

Al quedar fuera, el país perdió la oportunidad de ocupar un espacio estratégico para el diálogo cultural, la innovación, la diplomacia y el desarrollo sostenible. Mientras el mundo discutía y proyectaba su porvenir, Argentina no estuvo presente para mostrar su talento, sus avances ni la riqueza de su identidad ante millones de visitantes y numerosos líderes internacionales.

Pero la ausencia significó más que no levantar un pabellón: significó no estar allí donde el mundo se piensa, se proyecta y se conecta. Con esta decisión, la Argentina quedó al margen de la conversación global y renunció a una oportunidad invaluable para posicionarse en uno de los escenarios internacionales más influyentes del presente y del futuro.

El Gran Anillo se erige como la mayor estructura de madera jamás construida. Diseñado por el reconocido arquitecto Sou Fujimoto, este coloso arquitectónico alcanza los 20 metros de altura y se extiende a lo largo de unos 670 metros de diámetro, dimensiones que le han valido el Récord Guinness como la estructura de madera más grande del planeta. Su imponente forma circular envolvía por completo el recinto de la Expo 2025 de Osaka, convirtiéndose en un emblema de innovación, tradición y escala monumental.

Para su construcción se empleó mayoritariamente madera japonesa —un 70% de cedro y ciprés— complementada con un 30% de madera extranjera, principalmente pino silvestre. Uno de sus rasgos más llamativos es que fue levantado sin clavos ni tornillos, utilizando un complejo sistema de ensamblajes de madera reforzados con elementos metálicos que permitió construir muros de más de 18 metros de altura. La magnitud del proyecto fue tal que llegó a consumir cerca del 1% del suministro total de madera de Japón, un dato que da cuenta de su extraordinaria escala.

Tras la clausura de la Expo, las autoridades anunciaron que la estructura no desaparecería por completo. La Japan Broadcasting Corporation informó que la sección noreste del Anillo —incluida parte de su azotea transitable— será preservada y permanecerá in situ como núcleo de un futuro “parque conmemorativo municipal” que ocupará el antiguo emplazamiento de la Expo 2025 de Osaka. De este modo, el Gran Anillo continuará siendo un referente simbólico y urbano para la ciudad.

El resto de la madera tendrá un destino igualmente significativo. Grandes franjas resultantes del desmontaje serán enviadas a Suzu, una ciudad ubicada en la península de Noto, a unos 320 kilómetros al norte de Osaka. Suzu sufrió un fuerte terremoto el año anterior, por lo que la madera será reutilizada en la construcción de viviendas públicas destinadas a apoyar la reconstrucción local. Esta donación no solo refuerza el compromiso con la sostenibilidad, sino que convierte al Gran Anillo en un proyecto con un impacto social duradero, capaz de trascender su función original para contribuir a la recuperación de una comunidad afectada.

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